
Por estos días los medios y el universo adulto se horrorizan ante la evidencia de las pruebas PISA y los resultados educativos cada vez más deteriorados. Pruebas estandarizadas que miden con la misma vara a estudiantes de Singapur, Ruanda o Argentina. Sin embargo, no se están viendo los vínculos rotos ni a los mismos pibes, demasiadas veces ajenos y encerrados en un mundo de soledades.

































