
Una conjetura que asalta a este columnista al disponerse a la habitual misión dominguera de analizar-considerar-mostrar y escribir acerca del estado de la Patria, conduce inexorablemente a una primera acción: rejuntar lecturas, historias, análisis, comentarios, decepciones y también temores y arrepentimientos, todos inútiles ahora, es verdad, porque todos son tardíos. Pero también todos enhiestos, porque en un país en llamas alguien tiene que decir ciertas cosas no frívolas.









Walter Klein, socio de Martínez de Hoz, años después, fue mucho más contundente frente a la embajada de los Estados Unidos: “Quédense tranquilos, todos los activistas gremiales de Villa Constitución ya están bajo tierra”.
923 procesados en los juicios de delitos de lesa humanidad.














