La dependencia de la Independencia

La conmemoración de la declaración de la independencia  de las Provincias Unidas del Río de la Plata a 208 años de aquel histórico hecho, lejos de ser un país independiente, estamos inmersos en una profunda dependencia del poder económico – financiero.

Opiniones09/07/2024Miguel PeirettiMiguel Peiretti
Dependencia de la independencia

En aquella época los terratenientes porteños centralista que defendían la exclusividad de la renta portuaria y los intereses de las elites económicas e ilustradas; los mismos que destruyeron la primera independencia declarada por los Pueblos Libres que se produjo el 29 de junio de 1815 en Arroyo de la China, hoy  Concepción del Uruguay en la Provincia de Entre Ríos, bajo el liderazgo de José Gervasio Artigas, preferían la ley del menor esfuerzo y la ganancia fácil antes que el aporte para el progreso, que hubiera implicado que destinaran parte de sus enormes ganancias para el desarrollo del país, como sí lo hicieron los ganaderos y granjeros norteamericanos que invirtieron en la industria, lo que no es copiado en nuestro país, a pesar que hoy muchos sueñan con entregarles el país.
En aquella época la situación de Buenos Aires que vivía de los negocios del centralismo portuario era diferente en zonas como Cuyo, Córdoba, Corrientes y las provincias del Noroeste, que se habían desarrollado pequeñas y medianas industrias que abastecían al mercado interno y daban trabajo a los habitantes de esas regiones. El comercio libre significó la ruina de las economías regionales al ser arrasadas por los productos importados más baratos.
El manejo del puerto y la Aduana en forma exclusiva e injusta por parte de Buenos Aires junto a la falta de patriotismo de los sectores más poderosos llevaron a que nuestro país quedara condenado a producir materias primas conduciéndonos a una clara dependencia económica en aquellos primeros años de Inglaterra, en la actualidad de los fondos buitres y grupos económicos.
La independencia política, nunca logró conquistar la independencia económica, sino que con variaciones de épocas con pujanzas de la industria nacional e intentos de sostener los resortes económicos desde el Estado y entregas en otras se fue cimentando nuestra historia. La Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana con sentido nacional como Estado soberano e independiente nunca tuvo su pleno desarrollo. La realidad es que todo depende de las condiciones que imponen los organismos internacionales como consecuencia de la pesada deuda por un lado y de la estratégica decisión política de quien gobierna.
Después de la profundización del sometimiento económico a través de exorbitantes deudas externas comprometidas por gobiernos de facto, a cuarenta años de la recuperación de la democracia todos los presidentes que pasaron tuvieron que lidiar con la dependencia económica. Unos tomando deudas y otros intentando cumplir con esos compromisos.
Por lo tanto, es importante reivindicar a Manuel Belgrano, Bernardo de Monteagudo, José de San Martín, Mariano Moreno, María Remedios del Valle, Juana Azurduy, Macacha Güemes entre tantas luchadoras y luchadores por la inconclusa independencia nacional, pero al mismo tiempo es necesario tomar aquellas banderas independentistas para condenar a quienes van al Fondo Monetario Internacional sometiéndonos a las exigencias de los grandes poderes económicos y a quienes permiten que el Estado Soberano sea monitoreado desde el exterior para imponernos políticas que configuran el destino de los diversos ámbitos de la vida de quienes habitamos este suelo. 
La conmemoración de la declaración de la independencia nacional debe significar el desafío de asumir la responsabilidad de ser constructores de nuestro destino común, resolviendo las condiciones de vida de forma solidaria, equitativa, democrática, eficiente y sustentable para nuestras generaciones y para las que nos sucederán, rompiendo las cadenas para ir al trono de la noble igualdad.

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