


La obra Juan Moreira cumplió 140 años
Miguel Peiretti


Juan Moreira es una obra de teatro considerada como la pieza fundadora del teatro rioplatense. Fue escrita por el argentino Eduardo Gutiérrez inicialmente como novela y publicada como folletín en entregas parciales, entre el 28 de noviembre de 1879 y el 8 de enero de 1880 en el diario La Patria Argentina. José Podestá en 1886, la lleva al circo criollo y la obra se convierte en uno de los éxitos históricos más importantes del teatro argentino.
El relato inspirado en una crónica policial real protagonizada por un bonaerense llamado Juan Moreira, muerto por la policía en 1874, es considerada uno de los textos más importantes de la literatura argentina y del romanticismo hispanoamericano.
La obra fue también llevada a la pantalla en cinco oportunidades: dos versiones en cine mudo, la última El último centauro (1923), en 1936, Juan Moreira, dirigida por Nelo Cosimi, en 1948 por Luis José Moglia Barth y en 1973 por Leonardo Favio.
En 1884 -hace 140 años- alguien en el circo estadounidense Carlo, asentado en la ciudad de Buenos Aires, creyó que las andanzas de Moreira podían ser mostradas como pantomima. Gutiérrez fue consultado y aceptó, aunque exigió que quien personificase al sufrido gaucho fuese un criollo. Así, los responsables tentaron al payaso oriental José Podestá, «Pepino el 88», que integraba otro circo, propiedad de su familia. Tras negociar, ambas empresas se unieron para la novedad. La noticia adquirió interés. El 2 de julio se estrenó.
Sin embargo, este hecho que hoy consideramos un hito del circo criollo, tuvo apenas trece representaciones, porque el Carlo se fue de la Argentina y «Pepino el 88» no quiso, en el momento, continuar con la pantomima. La retomó dos años después en gira por el interior, donde se percató que había un público interesado en ella. Y en 1886 le agregó un libreto que la convirtió en drama. Fue en Chivilcoy, el 10 de abril, acontecimiento que se tiene como fundamental para el teatro nacional.
Fue presentando la obra en distintas ciudades del país, consiguiendo en 1891 el aplauso porteño haciendo que los Podestá cambiaran la carpa por la sala teatral.
La obra llegó a ser conocida en Francia, Italia y España. En París, poco tiempo después de haber estado allí José Podestá con su compañía, se popularizó la expresión «¡C’est un Moreyra!» para referirse a alguien que se batía en lances a causa de una mujer.
Juan Moreira anticipa la literatura de masas de la sociedad urbana moderna, impulsada por el proceso de alfabetización general. Estuvo dirigido a un público amplio, de raigambre popular, que se agolpaba en la puerta del diario para esperar y leer cada entrega. Esa misma característica le valió una crítica muy negativa por parte de las élites literarias, que cuestionaban el relato, calificado de «horripilante» y acusado de «estragar el gusto»
De esta manera, Gutiérrez con su novela; Podestá con su representación y persistencia, y ese público con su presencia activa fueron igualmente responsables de una historia del circo y el teatro argentinos de larga vida ymarcada influencia en la cultura.




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