
El periodista Jorge Vasalo quien además es psicólogo se refiere a una cuestión muy importante de nuestra existencia y felicidad o infelicidad ¿Cuál es la medida de nuestra satisfacción? Se pregunta




Y la infancia no aparece en los discursos. Ni en las perspectivas de amanecer que son tan mezquinas. No aparece en las campañas ni en el reparto del ajuste propio, el que el mismo gobierno acorralado por un acreedor que podría haberse neutralizado con coraje, asume como costo a pagar: la dignidad y la felicidad de las madres y los padres de los 7 de cada 10 niños pobres.
Opiniones17/09/2023 Silvana Melo
(APe).- Y la infancia no aparece. Si son los destinatarios de toda forma de empobrecimiento, eso que les cae encima sin herramientas para repelerlo. Pero la desesperación oficial por evitar el derrumbe (electoral) absoluto dispone dineros apenas paliativos sin pensar ni proponer un cambio de fondo, que compita con el ajuste brutal con el que sus adversarios convencen a los sectores populares que les van a mejorar la vida.
Y la infancia no aparece en los discursos. Ni en las perspectivas de amanecer que son tan mezquinas. Escasas. Exiguas. No aparece en las campañas ni en el reparto del ajuste propio, el que el mismo gobierno acorralado por un acreedor que podría haberse neutralizado con coraje, asume como costo a pagar. Y el costo, como siempre, es el de la dignidad y la felicidad de las madres y los padres de los 7 de cada 10 niños pobres. La economía popular, los monotributistas ante un mercado laboral privilegiante y excluyente, los desempleados, los precarizados, los trabajadores sin más horizontes que esa pobreza. Todos afuera, como el gag de Milei en la tele. Donde la política no es otra cosa que un video de tiktok.
La precarización extrema de los jóvenes
Y la infancia que no aparece. Cansada de que le carguen un futuro de deuda feroz a cien años. Cansada de que le pongan sobre las espaldas la construcción de un mañana indulgente, sobre la base de un reguero de imposibles y de hipotecas de la utopía.
Mientras tanto, Macri pierde el mundial de bridge en Marruecos, CFK se esconde en el paraíso del Calafate y Alberto Fernández disfruta de sus últimos meses en Olivos con una indolencia exasperante. Y los esperpentos convenciendo a los sectores populares –y a todos los otros- de que ajustarles la vida hasta la asfixia es una promesa de fortuna.
Y la infancia y la adolescencia ahí, abajo, sin linternas que les alumbren la cara. Ni las canillas flacas. Ni los dientes picados. Ni el acecho feroz del consumo. Ni ese poder paralelo que cada vez tiene los colmillos más afilados.
No les aparece entre las urgencias del manoteo de poder ni de los cuidados paliativos para esta tierra agonizada.
Pero están ahí, los pibes y las pibas. Tratando de abrir un camino que los demás intentarán cerrarles, sistemáticamente. Puestos ahí, para resistir.





El periodista Jorge Vasalo quien además es psicólogo se refiere a una cuestión muy importante de nuestra existencia y felicidad o infelicidad ¿Cuál es la medida de nuestra satisfacción? Se pregunta

“En los tribunales no vemos enemigos. Vemos historias de abandono acumulado”, escribió el juez Rodrigo Morabito, en una carta abierta al presidente. En un contexto en el que se busca bajar la edad de punibilidad, el juez en lo Penal Juvenil advierte que no se trata de castigar más temprano sino de no abandonar tempranamente a la infancia.

La frase muchas veces repetida por los directivos de la Sociedad Rural: “Si al campo le va bien, al país le va bien”, parece volverse como un boomerang. Aclaremos que el campo es mucho más que las empresas de agronegocios, o los grandes y medianos productores de la pampa húmeda. Pero, incluso a ellos: ¿les está yendo bien?

Cada vez que la inseguridad vuelve a ocupar el centro del debate público, reaparece una propuesta tan simple como injusta: bajar la edad de punitibidad penal; presentándola como una respuesta “firme” frente al delito, cuando en realidad es el reconocimiento explícito del fracaso del Estado, de la dirigencia política y de la sociedad adulta en su conjunto. Castigar antes no resuelve los problemas de seguridad, solo desplaza responsabilidades y vulnera derechos.

Antifeminismo y clase. El desplome del mundo obrero y de la sociedad a la que daba forma puede articularse políticamente de manera reaccionaria. Los malestares de género acompañan esta transformación. La crisis de estatus “por el impulso de la posición social de las mujeres, tiene una dimensión de género ineludible”.

La valoración del FMI y del oficialismo remite al mito del crecimiento económico, sin diferencias beneficiarios y perjudicados. El nuevo rumbo de producción y circulación no es generador de empleos suficientes para atender la demanda laboral de millones de personas desafectadas del modelo anterior.

Edición miércoles 11 de febrero de 2026

Policías, familiares y vecinos se manifestaron en distintas poblaciones del departamento San Cristóbal, reclamando por bajos salarios. San Guillermo, Ceres y San Cristóbal fueron los de mayor convocatoria

Retrocedió cinco puestos en comparación con la medición anterior en el índice que elabora el movimiento global Transparencia Internacional

La provincia de Santiago del Estero volvió a ser tendencia por una mezcla explosiva: identidad, redes sociales, tradición popular y una chacarera que no pide permiso.

Un sub comisario quedó detenido en Malbrán cando intentaba mover hacienda con documentación falsa hacia nuestra provincia más de 60 animales vacunos

