
América Latina como botín: el regreso sin máscaras del imperialismo estadounidense
Estados Unidos ha dejado de disimular: América Latina vuelve a ser concebida como un territorio a administrar, no como una región a dialogar.




Del otro lado del almanaque, aunque la fecha diga soberanía nacional, millones y millones de argentinas y argentinos pelean la historia cotidiana intentando recuperar todo aquello que fuera robado desde hace tanto tiempo.
Opiniones23/11/2022 Carlos Del Frade
(APe).- “De pequeño yo tenía un marcado sentimiento armamentista, tanques de lata, de plomo y níquel y unos graciosos reservistas que todos a mano pintados eran una delicia para mi mundo infantil…”, empezaba la letra de “Aquellos soldaditos de plomo”, de Víctor Heredia, luego de la guerra de Malvinas y en el alba de la democracia, hace casi cuarenta años atrás.
El terrorismo de estado quiso perpetuarse en el poder a través de la recuperación de las islas y desempolvó la palabra soberanía. Pero no hay soberanía sin soberanía popular.
En los años sesenta, mientras en los patios humildes de la clase media rosarina se jugaba con soldaditos de plástico, los amigos que raspaban las rodillas por la pelota o por las guerras imaginarias entre macetas y agujeros en las baldosas, iniciaban las batallas con la consigna: “Esta tierra es mía”.
Después se defendía la cuadra en los desafíos con los pibes de la otra cuadra y lo propio también se sentía al jugar con los amigos porque se compartía el amor por lo próximo. Nos queríamos y defendíamos el orgullo de la cuadra. Solamente se defiende lo que se ama.
Ni la canción de Víctor se escucha en las radios ni tampoco hay pibas o pibes que digan mientras juegan: “Esta tierra es mía”.
Cuando los precios aumentan de manera desaforada produciendo la brutal transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los sectores concentrados y extranjerizados de las riquezas, sentimos que hay pocas cosas que son realmente nuestras.
Que gran parte de las penas socializadas es consecuencia del saqueo permanente, donde en algún lugar del diccionario todavía existe la palabra soberanía pero no se encuentra en lo cotidiano y cercano.
Cuando Rivadavia condenó a Belgrano por haber inventado la bandera, aquel formidable intelectual, segundo promedio histórico de la Universidad de Valladolid, insistió en su beligerancia y aunque lo encerraron y hambrearon a su ejército casi desnudo, siguió peleando porque entendía que aquella tierra era suya. Que defenderla significaba tener la posibilidad de decidir sobre el presente y también en relación al futuro de las hijas y los hijos que vendrían.
Ahora, mientras las riquezas se cuentan en millones de dólares que se van por los ríos argentinos, aquel sonido lejano de la palabra soberanía recuerda ciertos momentos de orgullo y mística que hoy no cotizan en las bolsas de valores que funcionan en los grandes medios de comunicación o los millones de estímulos informativos que deforman y que se meten en nuestra mente a través de la yema de los dedos cuando manipulamos el celular.
Cuando miles de pibes que no sabían leer ni escribir decidieron cruzar las montañas más altas de las tierras para seguir a un indio guaraní llamado San Martín, quizás lo hicieron convencidos que pelear por esas geografías desaforadas era hacerlo por sus propias suertes individuales.
El nuevo embajador norteamericano sentencia que la Argentina debe dejar de lado los partidos políticos y las diferencias ideológicas porque ellos, Estados Unidos, quieren ser socios porque hay alimentos, Vaca Muerta y litio. Para ellos la sociedad es clara y contundente: se quedan con lo nuestro para que nosotros seamos cada vez más pobres y menos nosotros.
Las pibas y los pibes, ángeles exiliados de los paraísos privatizados por el dinero y los privilegios, intentan cuidar sus almas y sus cabezas porque saben que es lo único que tienen. Luchan por la soberanía de sus cuerpos y sus sueños aunque cada vez tienen menos elementos para construirlos o imaginarlos.
Del otro lado del almanaque, aunque la fecha diga soberanía nacional, millones y millones de argentinas y argentinos pelean la historia cotidiana intentando recuperar todo aquello que fuera robado desde hace tanto tiempo.
Como aquellos chicos que jugaban mientras se rompían las rodillas y soñaban con que la tierra y sus riquezas eran suyas, como la alegría y la felicidad.



Estados Unidos ha dejado de disimular: América Latina vuelve a ser concebida como un territorio a administrar, no como una región a dialogar.

Trump bombardea Venezuela. Después de robarle petroleros y de hablar de narcoterrorismo. Estados Unidos vuelve a la colonización de la invasión a un pueblo. En una América Latina arrasada. Argentina también fue ultrajada. Sin bombas pero con apropiación humillante.

Cada año se fabrican en el mundo 12 mil millones de balas. Esta nochebuena dos nenas de 8 y 12 resultaron gravemente heridas por proyectiles que alguien arrojó al aire para festejar. Un hombre mató a otro porque le molestaban los ruidos de los fuegos artificiales. Todo en un país que va camino a una liberación del uso de armas de fuego.

Esta reforma laboral es la misma que se impuso con sangre y desapariciones durante la dictadura. Hoy miles de jóvenes sin recibo de sueldo ni obra social, crecidos en la prédica antisindical y antipolítica, en medio del consumismo y el individualismo la miran con simpatía. Pero sin derechos laborales no habrá vida mejor para nadie.

Los mensajes de navidad nos transmiten que es un tiempo de paz y amor como mecanismo de imposición de la felicidad a pesar de que no tengamos un plato de comida y no podamos cubrir las necesidades básicas. Al igual que obligaron a Jesús a abrigarse entre animales poniéndolo en el lugar de una bestia, en la actualidad a muchos seres humanos se los ubica en el mismo lugar para el sometimiento y explotación.

Hay un deja vu recargado. Ajuste laboral, despidos, cierre de fábricas y la reivindicación presidencial de tres vectores para la economía que no generan trabajo real. Horas cruciales para una reforma laboral que buscan colar en tiempos de desazón colectiva, con el aval de conniventes seriales. Dar sentido a la memoria histórica resulta crucial para la resistencia.

Clases de danzas tradicionales y tango se dictan durante el verano en la Biblioteca Popular “Cultura y Progreso” al aire libre

Se trata del oficial principal Maximiliano Montepeloso, quien fue pasado a disponibilidad por el Ministerio de Seguridad de la Nación. El siniestro se produjo el sábado pasado cuando el jefe policial se cruzó de carril en la ruta 6 y provocó la muerte de una mujer de 36 años

La medida alcanza a Javier González Fraga, Lucas Llach y otros 18 exdirectivos, además de los responsables del grupo cerealero. Se los investiga por una presunta estafa contra el Estado que supera los 300 millones de dólares mediante el otorgamiento irregular de créditos y la liberación de garantías.

La modificación en la causa contrasta con el discurso de Donald Trump. La Fiscalía modificó la imputación tras la captura del presidente venezolano y ahora va por el argumento de la corrupción.

Está orientado a fortalecer la medición objetiva de la composición de la leche y a generar bases técnicas para sistemas de pago diferenciado al productor.

