
América Latina como botín: el regreso sin máscaras del imperialismo estadounidense
Estados Unidos ha dejado de disimular: América Latina vuelve a ser concebida como un territorio a administrar, no como una región a dialogar.




Los defensores de la libertad no se proponen desalojar universidades, sino cerrarlas
Opiniones11/05/2024 Por Sebastián Fernández
El 29 de julio de 1966, un mes después de derrocar al Presidente Arturo Illia, el teniente general Juan Carlos Onganía ordenó el desalojo de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Habían sido ocupadas por estudiantes, profesores y graduados en oposición a la intervención establecida por la dictadura, que había prohibido la actividad política en las facultades y anulado el gobierno tripartito, integrado por graduados, docentes y alumnos. El hecho fue luego bautizado como la Noche de los Bastones Largos, en referencia a los bastones de la Guardia de Infantería de la Policía Federal, generosamente utilizados sobre las cabezas de alumnos y profesores. La represión fue particularmente violenta en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Filosofía y Letras. Rolando García, decano de Ciencias Exactas, fue apaleado en su despacho junto a Manuel Sadosky, vicedecano y, accesoriamente, matemático responsable de introducir la informática en nuestro país.
El resultado fue una catástrofe para el país. La mayoría de los decanos y vicedecanos renunciaron, y a ellos se sumaron más de un millar de docentes, entre despidos y renuncias. En los meses posteriores, más de 300 científicos dejaron el país. La Argentina se dio el lujo suicida de exportar cerebros a Chile, Venezuela, Estados Unidos y Europa, desmantelando así un proyecto universitario único en la región, orientado a la investigación y el desarrollo científico. Incluso los investigadores del Instituto Malbrán –cuyos orígenes remontan a la epidemia de fiebre amarilla durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento– fueron despedidos por “comunistas”. Para Onganía, las universidades eran “cuevas de ratas marxistas” que adoctrinaban a los alumnos indefensos.
“Cuevas de ratas marxistas” es una fórmula que podría haber sido utilizada por el Presidente de los Pies de Ninfa. Desde que era apenas un panelista irascible fatigando los sets de televisión, el papá de Conan nos advierte sobre el adoctrinamiento que imponen las universidades públicas. En realidad, la única libertad que reconoce este supuesto libertario es la de apoyar sus alucinaciones austríacas y quien las rechace es considerado “marxista”. Comparte con el teniente general Onganía la aversión a la investigación científica, a las ciencias sociales y a la actividad política en las universidades; pero agrega, en consonancia con el credo neoliberal, la obsesión del ajuste permanente. La universidad –bajo esa mirada ignorante, pero sobre todo cipaya– no es una inversión sino un costo que es virtuoso reducir.
Hace unos días, luego de la marcha multitudinaria en defensa de las universidades públicas, el diputado José Luis Espert, un entusiasta de la motosierra, fue invitado a las jaulas de LN+. “¿A alguno le cabe duda que algunas de las universidades creadas por el kirchnerismo en los últimos 16 años han sido curros de la política kirchnerista?”, preguntó a sus interlocutores. “¡Ninguna duda!”, respondió presuroso Alfredo Leuco. El diputado concluyó, previsiblemente: “Si se cerraran esas universidades, ¿no le estaríamos haciendo un favor al contribuyente?”.
No hay nada nuevo en esa cruzada contra las universidades públicas. En 2014, durante el VIII Congreso Internacional de Economía y Gestión realizado, vaya paradoja, en la Facultad de Economía de la UBA, Mauricio Macri, entonces jefe de gobierno porteño, exclamó fastidiado “¿Qué es esto de universidades por todos lados? ¡Obviamente: muchos más cargos para nombrar!”.
La Noche de los Bastones Largos fue un episodio tan violento como costoso para nuestro país. Fue una destrucción inaudita de saber acumulado con el pretexto de peligros inventados. Hoy, los defensores de la libertad nos proponen dar un gran paso hacia adelante. Ya no se conforman con denunciar marxismos imaginarios o expulsar a científicos e investigadores. Ya no se trata de desalojar universidades. Es hora de cerrarlas. (xtractado de El Cohete a la Luna).





Estados Unidos ha dejado de disimular: América Latina vuelve a ser concebida como un territorio a administrar, no como una región a dialogar.

Trump bombardea Venezuela. Después de robarle petroleros y de hablar de narcoterrorismo. Estados Unidos vuelve a la colonización de la invasión a un pueblo. En una América Latina arrasada. Argentina también fue ultrajada. Sin bombas pero con apropiación humillante.

Cada año se fabrican en el mundo 12 mil millones de balas. Esta nochebuena dos nenas de 8 y 12 resultaron gravemente heridas por proyectiles que alguien arrojó al aire para festejar. Un hombre mató a otro porque le molestaban los ruidos de los fuegos artificiales. Todo en un país que va camino a una liberación del uso de armas de fuego.

Esta reforma laboral es la misma que se impuso con sangre y desapariciones durante la dictadura. Hoy miles de jóvenes sin recibo de sueldo ni obra social, crecidos en la prédica antisindical y antipolítica, en medio del consumismo y el individualismo la miran con simpatía. Pero sin derechos laborales no habrá vida mejor para nadie.

Los mensajes de navidad nos transmiten que es un tiempo de paz y amor como mecanismo de imposición de la felicidad a pesar de que no tengamos un plato de comida y no podamos cubrir las necesidades básicas. Al igual que obligaron a Jesús a abrigarse entre animales poniéndolo en el lugar de una bestia, en la actualidad a muchos seres humanos se los ubica en el mismo lugar para el sometimiento y explotación.

Hay un deja vu recargado. Ajuste laboral, despidos, cierre de fábricas y la reivindicación presidencial de tres vectores para la economía que no generan trabajo real. Horas cruciales para una reforma laboral que buscan colar en tiempos de desazón colectiva, con el aval de conniventes seriales. Dar sentido a la memoria histórica resulta crucial para la resistencia.

La medida alcanza a Javier González Fraga, Lucas Llach y otros 18 exdirectivos, además de los responsables del grupo cerealero. Se los investiga por una presunta estafa contra el Estado que supera los 300 millones de dólares mediante el otorgamiento irregular de créditos y la liberación de garantías.

La modificación en la causa contrasta con el discurso de Donald Trump. La Fiscalía modificó la imputación tras la captura del presidente venezolano y ahora va por el argumento de la corrupción.

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Incorpora el concepto de reiterancia, nuevas sanciones como trabajo comunitario e instrucciones especiales, y actualiza el cuadro de infracciones. Habilita el uso de medios digitales y electrónicos para el control y juzgamiento de faltas, y moderniza criterios de seguridad vial.

Fue en la 60ª edición de la Fiesta Nacional del Sorgo y la 5ª del «Quiero Freyre» la que contó con una masiva participación del público de la localidad y la región en la plaza Manuel Belgrano

