


En esta navidad desde la rebeldía de Jesús echemos a los perversos crucificadores
Miguel Peiretti
Jesús nació en un establo de ganados en Palestina poniéndolo el poder en el lugar de las bestias, fueron los pastores de Belén, hijos del pueblo que sufría quienes le ofrecen al niño recién nacido lo que poco que tenían. Tal vez fue ese hecho que hizo que al crecer se transformó en un revolucionario
Fue el mayor revolucionario, alguien que tuvo la valentía de subvertir el sistema de valores de la gente de aquel tiempo transformándose en un predicador que dejaba enseñanzas que se fueron propagando a través del mismo pueblo los llamados Apóstoles, eliminando el «ojo por ojo y el diente por diente» por el amor hacia los hambrientos como parte de la gran revolución moral y espiritual y al mismo tiempo echaba a latigazos a los mercaderes del templo y condenó la usura.
Acompañado por el pueblo condenó la hipocresía, criticó al imperio, se enfrentó a los lacayos que representaban al capitalismo imperialista, poniéndose del lado del pueblo oprimido, excluido y estigmatizado. El haber sido el primero que escuchó al pueblo, significó la tortura con un juicio infame sentenciado a muerte. Muerte representada por la cruz, pero volvió en millones de seres humanos para ser vivido y predicado en la vida pública.
Aquella lucha contra el imperialismo iniciada por Jesús de Nazaret en la actualidad fue abandonada por muchos de los que se dicen sus seguidores que en lugar de expulsar a los mercaderes los cobijan, no solo sustituyendo la celebración de su nacimiento por el consumo, sino que acompañando a quienes pervierten las enseñanzas generando hambre en una gran mayoría del pueblo, quitando cada vez más posibilidades para alcanzar la dignidad de vida con el fruto del trabajo, mediante la concentración dejando cada vez menos miga que caigan sobre las mayorías.
En la actualidad millones de hombres y mujeres en el mejor de los casos cobran en promedio en la Argentina $ 1.483.740, mientras que en la provincia de Córdoba solo promedia $ 1.041.479, en la provincia de Santa Fe alcanzan $ 1.146.622 y en la provincia de Santiago del Estero tienen que vivir con un sueldo promedio de $ 449.603, de acuerdo a la información que surge de las transferencia Interbanking, es decir los que cobran sueldos de manera legal, mientras que aquellos que perciben salarios ilegales denominados en negro, si bien no existen datos oficiales estiman que rondan en un promedio de $ 400.000. Muchas y muchos de esas trabajadoras y trabajadores no podrán celebrar la navidad como lo impone la sociedad capitalista consumista, sentirán la frustración por no poder realizar regalos a sus hijos, no podrán vivir la navidad como la predicaba Jesús.
Es verdad que el hecho de compartir el amor y el cariño de los seres queridos es el mejor regalo, pero el sistema segundo a segundo bombardea con asfixiante mensajes provocando angustia con el propósito de lograr que la rueda siga dando vueltas, mostrando a Papá Noel haciéndonos creer que la felicidad se consigue comprando tal o cual producto, mientras los criminales recortes marginan la posibilidad laboral, quitan poder de compra a los salarios generando cada vez mayor empobrecimiento acompañados por una gran parte de la sociedad que se dice creyente de Jesús, que aplica la gran contradicción de en lugar de aplicar el látigo al cada vez más reducido poder que se queda con el fruto del esfuerzo de la inmensa mayoría, se lo aplica a quienes menos tienen.
En época de Navidad celebremos el nacimiento de Jesús, recuperando su sentido revolucionario, su sentido de solidaridad y amor para quienes son utilizados por el sistema para enriquecerse y después expulsarlos dejándolos a la deriva. Es un momento para reflexionar sobre el nacimiento de un niño que fue ubicado por el sistema entre bestias que vino a cambiar a la humanidad desde la justicia social con fuertes valores, por eso celebrar a Jesús es no olvidarnos de quienes más necesitan abandonando el egoísmo e individualismo para recuperar el movimiento colectivo por el bienestar espiritual y material propio, de nuestros seres queridos y la comunidad desde la inclusión, unión y fraternidad.
Saquemos a Jesús de entre las bestias a los que obligó el sistema para abrigarse y tomemos al Jesús revolucionario tomando sus prédicas sobre la movilidad social de multitudes con una doctrina basada en el amor, la justicia, el rechazo al poder económico y por sobre todo a que el pueblo no se someta a los perversos crucificadores desde la rebeldía para como lo hizo él, construir un nuevo mundo desde la igualdad de posibilidades vivir con equidad y dignidad.




A 50 años del Golpe de Estado: Reflexionar para cambiar nuestro destino






El éxito de una acción que trascendió los gobiernos en Brinkmann



Autopista 19: Ya se colocaron capas de asfalto en 4 kilómetros de calzada





