La doble vara de los planeros VIP

La doble vara de medir es una expresión que se utiliza para referirse a la injusta aplicación de criterios diferentes a situaciones similares. Es una realidad que afecta a todos los ámbitos de nuestras vidas, desde el ámbito personal hasta el social y el político.

Opiniones14/03/2024 Por Daniel Esposito
La doble vara

La referencia viene de antiguo, tal como lo prueba la frase evangélica sobre quienes ven la paja en el ojo ajeno, sin percibir la viga en el propio. De allí en adelante, hay citas similares y en el mismo sentido, como las del poeta Ramón de Campoamor, que escribió un poema fechado en 1846, en el que cita aquello de que “todo es según el color del cristal con que se mira”. Por eso, es común encontrar casos en los que se juzga de manera distinta en función de su posición social, raza, género o idea política. Se trata de una doble vara de medir que va perpetuando estereotipos negativos y que impide el avance hacia una sociedad más justa y equitativa.
La expresión, en nuestro país y en nuestra provincia, mantiene una renovada vigencia, sobre todo desde cuando el gobernador Sergio Ziliotto anunció que pedirá un “aporte solidario” de los que más tienen para poder ayudar a quienes peor lo están pasando desde que un gobierno neolibertario hace y deshace a su antojo con las cuentas nacionales, provinciales y municipales.

Gritos en el cielo

Tras el anuncio, los opositores fueron sumando críticas. Y poco más que se encomendaron a las “fuerzas del cielo” a las que suele aludir el presidente para que el requerimiento no les toque ni un centavo de dólar de todo lo que están ganando. Porque está claro que los cuestionadores de siempre nunca pierden, con ningún gobierno. Pero rechazan proyectos siempre viendo la realidad con dos varas distintas.
Es así que desde el arco político salen a cuestionar gastos. Pero también lo hacen los representantes del campo, y hasta por lo bajo lo hacen otros empresarios, como los comerciantes, que aunque la pasan mal no quieren alinearse del lado de los que más sufren. El aporte apunta al sector financiero y a las grandes fortunas, pero ellos por las dudas se atajan. Tal vez temen que si la situación se sigue complicando, tal vez les toque también a ellos.
Por eso cuestionan la ayuda estatal, pero caen en una flagrante contradicción, que muestra la doble vara con la que miden siempre la realidad argentina.
Los productores nada dicen cuando llueve en el campo, se les inunda y les perdonan impuestos. Y tampoco cuando deja de llover, el campo se les seca y otra vez la “emergencia agropecuaria” les perdona pagos. Y ni qué hablar de cuando les hacen rutas y les mejoran caminos rurales. Y menos que menos cuando les dan créditos subsidiados o les rebajan retenciones para que liquiden sus producciones con mayor ganancia. Se amparan en todo lo que aportan a nivel productivo, pero no reparan en que el resto de la sociedad también aporta su trabajo para sacar el país adelante.

Poca memoria

Los mismos argumentos valen para otros sectores empresariales. ¿Acaso se olvidaron tan rápido que hace apenas unos años, en plena pandemia, el Estado puso programas de salvataje para todos? ¿Alguno se acercó a devolver ayuda? ¿Algún otro la rechazó diciendo que no la necesitaba? Al contrario: manotearon todo lo que tuvieron a su alcance: aportes no reintegrables, créditos a tasa cero, programas de ayuda para pagar sueldos, descuentos impositivos y demás beneficios.
Si es que son tan eficientes como le reclaman al resto de la sociedad, se supone que deberían tener una previsibilidad presupuestaria que les permitiera salir solos de una crisis. Al menos eso indica el sentido común. ¿O el riesgo empresario vale nada más que cuando se gana y no se comparte nada, pero siempre cuenta cuando se pierde para repartir los perjuicios entre todos?
Son planeros VIP, que nunca reconocieron que siempre tuvieron privilegios. Y que encima no soportan cuando la ayuda va para los que menos tienen.
Y si no quieren que el Estado ayude a quienes la están pasando mal ahora, lo que debieran hacer para la próxima vez que les toque a ellos una serie de complicaciones graves es dar el ejemplo. Deberían demostrar que pueden salir solos, que no necesitan ayuda de nadie, tal como lo reclaman al resto de la sociedad. La próxima vez que les toque una a favor, debieran negarse a recibir ayuda, así ganan un poco de credibilidad entre la sociedad. Es el único modo que tienen de conseguir autoridad moral para después negarse a colaborar con un aporte y también para criticar decisiones estatales que no comparten.
De todos modos, en esta hora crítica, sería más que aconsejable que abandonaran el uso de esa doble vara de una vez por todas. Es un momento ideal para comenzar a saldar discusiones provincianas y resolver nuestros problemas. Y más aún cuando desde el gobierno nacional, en vez de tender puentes de diálogo se escuchan frases agresivas y de mal gusto, como las promesas de lanzamiento de chorros de orina sobre los gobernadores.
Nada bueno se puede esperar con esas repetidas agresiones verbales que tienen su correlato en los recortes presupuestarios.
Debemos pensar en nuestras propias soluciones. Ziliotto puso sus ideas sobre la mesa. Si tienen alguna mejor, que la expongan. Pero hasta ahora todo lo que se escuchó fue un rechazo sin propuestas superadoras.
Quienes se oponen tienen todavía tiempo para reflexionar, arrepentirse y dar el aval para ayudar a los más necesitados. Ojalá que las “fuerzas del cielo” los iluminen a ellos también y de ahora en más usen una única vara para medir la realidad y actuar en consecuencia. Hay miles de necesitados que los están mirando y que en algún momento reaccionarán, agradeciendo la ayuda o profundizando sus reclamos.

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