


En el sur santiagueño no necesitan asistencialismo, necesitan el camino Alto
Miguel Peiretti
Foto gentileza AM 1530
Cuando las lluvias en el norte del país se intensifican, los habitantes de Los Porongos y de cada uno de los parajes del sur de la provincia de Santiago del Estero el escenario es crítico al sufrir el avance del agua sobre los campos, los bajos se transforman en lagunas y el camino directamente desaparece bajo el agua. La inundación no solo impide el tránsito: aísla a las familias poniendo en evidencia la fragilidad de la infraestructura existente.
No se trata de un hecho excepcional, sino de una problemática cíclica que debería estar contemplada en cualquier planificación seria. Sin embargo, la falta de obras hídricas adecuadas, sumada al prácticamente inexistente mantenimiento, hace que cada evento climático tenga consecuencias cada vez más graves.
Hay caminos que no figuran en los grandes discursos, el camino Alto hacia Paso de La Cina, Los Porongos es uno de ellos. Y, como tantas veces, cada vez que el agua crece vuelve a ser noticia por lo mismo: su deterioro, su abandono y la falta de respuestas sostenidas.
Nuevamente expone una realidad que ya no admite excusas. El camino Alto se vuelve intransitable largos tramos, las huellas se profundizan y los sectores más bajos se convierten en verdaderas trampas. Pero en esta ocasión, la situación se agrava aún más por factores que ya son recurrentes: el desborde del río Dulce y la inundación de amplios sectores rurales.
En esa zona en que se encuentran los bañados del río Dulce el problema no es solo la inundación, sino el aislamiento. Sin caminos elevados y transitables, los habitantes de cada uno de esos parajes no pueden salir a la zona alta para abastecerse, los animales que ellos crían no pueden ser llevados a la zona más alta, los chicos no pueden ir a la escuela, los enfermos no llegan a un centro de salud y la vida cotidiana queda suspendida. En esas condiciones, cualquier ayuda que llegue es apenas un parche que no resuelve el fondo de la cuestión al ser abandonados por el gobierno provincial.
A esta realidad se suma un elemento que agrava la situación: el abandono del gobierno de Santiago del Estero. La ausencia de planificación, de inversión sostenida y de respuestas concretas ante un problema recurrente deja a estas comunidades libradas a su suerte cada vez que el agua avanza. No se trata de una emergencia imprevista, sino de una problemática histórica que sigue sin resolverse.
Lejos de la imagen de comunidades totalmente dependientes que los medios brindan sobre distintos sectores de la provincia de Santiago del Estero, en esta zona muchos pobladores tienen condiciones económicas sustentables a través de la cría trashumante y otras producciones que generan valor con aportes genuinos a la región. Pero todo ese esfuerzo se ve condicionado por la falta de infraestructura básica. No necesitan que los asistan, necesitan que los conecten.
En ese contexto, también es necesario decirlo con claridad: los productores y vecinos no necesitan asistencia en forma de mercadería, ni respuestas paliativas que apenas alivian la coyuntura cada vez que la zona se inunda. Lo que reclaman —y con razón— es una solución definitiva para el camino Alto. Porque allí está el verdadero problema. Sin camino, no hay producción posible, no hay logística eficiente y no hay desarrollo sostenible.
El camino Alto que es la ruta 15 que inicia en la ruta 22 en jurisdicción de Colonia Alpina para ir hacia Paso de la Cina donde cruza el río Dulce, única vía de comunicación para quienes residen en Los Porongos, el Mojón, el Arbolito, el Huaico, Taco Pozo, El Paraíso, Las Isla, El Barrial entre otros parajes, no es un lujo ni una obra secundaria; es la diferencia entre el arraigo y el abandono, entre producir o perderlo todo, entre vivir con dignidad o quedar aislados cada vez que como lo expresan los lugareños cada vez que el río baña
Insistir en soluciones asistencialistas sin atender esta demanda estructural es, en el fondo, mirar sin ver. Porque en el sur santiagueño, la urgencia no pasa por soluciones asistencialista cada vez que se inunda: pasa por el camino.
En poco tiempo habrá elecciones y nuevas promesas llegaran, pero ese sector de la provincia no necesita falsas promesas, necesitan la decisión política de invertir para mejorar garantizar la transitabilidad del ese camino






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