


A 50 años del Golpe de Estado: Reflexionar para cambiar nuestro destino
Miguel Peiretti
La represión, la violencia y la muerte de los militantes sociales, políticos y culturales con el principal objetivo de transmitir el miedo y la desesperanza a los fines de imponer la entrega de la riqueza nacional, nos obliga en los tiempos actuales a profundizar la promoción de los derechos y obligaciones que la democracia en todos sus aspectos de la vida nos da, como la mejor manera de rendir homenaje a los militantes asesinados, desaparecidos, encarcelados y a los millones de argentinos sometidos a la pobreza.
Reflexionar a 50 años del golpe genocida del 24 de Marzo de 1976, para que «Nunca más» repitamos la historia, nos impone repasar algunos datos que nos llevaron a sufrir el terrorismo de Estado en una época donde el incremento de la conciencia del pueblo que se venía organizando para generar una mejor distribución de la riqueza con una gran cantidad de jóvenes que luchaban por la «patria socialista», ponía en riesgo los privilegios de sectores minoritarios, instrumentando desde la Escuela de las Américas regímenes en Latinoamérica para la instalación del neoliberalismo aprovechando en Argentina el debilitamiento de partidos políticos como consecuencia de las divisiones internas, acompañando muchos de esos sectores partidarios a las Fuerzas Armadas para la implementación de acciones en defensa de los intereses del imperio del norte, alejadas del nacionalismo.
El plan para desguazar al Estado para la desregulación financiera, la violación de los derechos humanos, la desaparición de la industria nacional, entre otros, no fue un hecho generado, de un día para otro, sino que se planificó durante un largo tiempo por quienes habían perdido privilegios que buscaban volver al poder.
Con anterioridad al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 la Triple A y su versión cordobesa el Comando Libertadores de América comenzaron con el maquiavélico plan de exterminar a la juventud que con diferentes visiones luchaban por una patria libre e independiente considerándolos enemigos internos.
El 24 de marzo de 1976 los militares brazo ejecutor de los golpistas, se subieron a los Falcón verdes para secuestrar a estudiantes, actores, obreros, intelectuales, científicos y a todo aquel que pudiese significar una amenaza para los planes establecidos desde Estados Unidos torturando, asesinando y desapareciendo a cada uno de ellos, como así también robaron bienes y se apropiaron de sus hijos como maquinaria de sometimiento del pueblo para desarticular la solidaridad e imponer en cada uno de los habitantes la idea que no valía la pena ocuparse del otro, del necesitado, del carenciado, del excluido, construyendo la etapa más oscura, la más funesta, la más terrible en la historia nacional.
El golpe cívico – militar alentado, apoyado y aplaudido por la Sociedad Rural, los grandes medios de comunicación, la cúpula de la Iglesia católica, la Unión Industrial Argentina, las empresas transnacionales, la banca nacional, el FMI, el banco Mundial, entre otros grupos puso en marcha lo que Rodolfo Walsh define con claridad en su Carta Abierta a la Junta Militar en Marzo de 1977: «En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada».
Esto había sido puesto de manifiesto por José Alfredo Martínez de Hoz el 2 de abril de 1976 al exponer el plan económico de la dictadura, cuando expresó que era necesario aniquilar cualquier frente de protesta popular que pretendiera frenar su programa que había sido elaborado por la oligarquía vernácula.
Así comienza el desmantelamiento de la actividad productiva y la industria, junto al endeudamiento externo que fue llevado de 7 mil a 45 mil millones de pesos a través de un plan instrumentado por David Rockefeller fundador del Consejo de las Américas, entidad que financió y sostuvo las dictaduras militares latinoamericanas durante la década del 60 y 70, y que en la actualidad apoya y promueve el movimiento libertario para enfrentar a los gobiernos que trabajan por la unidad del continente.
Ese plan incluía los campos de concentración, los centros clandestino de detención para el extermino de las personas para la desaparición de la cultura, el arte, la ciencia, la educación y la solidaridad que junto a la suma de los idiotas útiles en cada rincón de la tierra desaparecieron la lealtad y el compromiso.
Resistencia en plena dictadura
En momentos que manifestarse o alzar una voz en contra era sinónimo de desaparición y muerte, las Madres y las Abuelas, salieron desde la desesperación por el secuestro de sus hijos y sus nietos a deambular para preguntar por ellos, generando una organización de resistencia hacia el terrorismo de Estado, mientras los golpistas aliados a la elite mediática, con desparpajo vendían que los argentinos éramos «derechos y humanos».
Cobijados en pañuelos blancos ante la desocupación, el hambre y la pobreza el pueblo llena la plaza. Los dictadores mesiánicos cambian la mesa de tortura por la guerra de Malvinas mandando a la muerte a pibes de 18 años que sufrieron la tortura y malos tratos para ocultar las miserias de una dictadura cobarde y genocida.
Tras la recuperación de la democracia en épocas que gobernó el peronismo neoliberal denominada década menemista hicieron prevalecer la ideología privatista y liberal, en defensa de las inversiones privadas a través del libre comercio y los mercados abiertos para beneficio de las compañías privadas, así como de los Estados Unidos.
Desde por algo será, pasando por el no te metas para lograr el no participes
Ese proceso de entrega iniciado con el proceso militar se profundizada en la década del noventa del siglo pasado que termino con el clima de rebelión popular con el que «¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!» porque otra vez el cierre de la industria nacional, los despidos y el empobrecimiento de la gran mayoría volvieron a invadir como resultado de aquel proceso iniciado el 24 de marzo de 1976
A partir de ahí con la llegada del peronismo denominado kirchnerismo defiendo el capitalismo social sin cambiar los ejes estructurales de las políticas económicas, integró el desarrollo económico con el progreso social y la justicia, combinando la libre empresa, la propiedad privada y la generación de utilidades con un fuerte compromiso social, hizo que recuperara el bienestar de muchos argentinos y argentinas
Finalizado ese proceso en el 2015, muchos de aquellos poderes de aquel golpe cívico militar, volvieron aincidir en la vida política y económica de nuestro país. Son los mismos que aún tienen capacidad para truncar el destino de un proyecto igualitario de país, son quienes simulan ser medios de prensa independientes asociados el poder financiero internacional y a las agro empresas que a través de algunos sectores políticos vuelven a manejar el país para recuperar sus privilegios.
El verdadero motivo del golpe de estado fue el de instalar un modelo económico, político y cultural de corte neoliberal, hundiendo al país que se profundiza en estos tiempos libertarios con la entrega de la soberanía, las riquezas naturales con un sometimiento directo a los designios de Estados Unidos marcando fuertes condicionamientos del destino de las actuales y futuras generaciones
A 50 años de la instalación de aquel infierno en que mutilaron a una generación, los argentinos y las argentinas no tenemos asegurada la democracia al prevalecer la decisión de grupos de adentro y afuera configurado por grupos económicos y financieros con la complicidad de dirigentes partidarios y sindicales que responden al plan de operaciones de recuperación de América con el propósito de quedarse con la energía y el agua entre otras riquezas.
Al celebrar el 50 aniversario del Golpe de Estado debemos redoblar nuestros esfuerzos superándonos como ciudadanos con una mayor y mejor participación para mejorar la democracia confiando en el colectivo para cambiar el rumbo hacia el país con sentido nacional como lo soñaron San Martín, Belgrano, Moreno, Castelli, Monteagudo, Dorrego entre otros que enarbolaban los ideales de independencia, libertad, igualdad y progreso republicano.
Consolidar una Nación libre, solidaria, justa y soberana para no ser «Nunca más» victima de dictaduras y de gobiernos que con falsos relatos someten a la mayoría de la sociedad a la dependencia económica y a un fuerte retroceso cultural es nuestra responsabilidad desde la acción colectiva como herencia para nuestros hijos, hijas, nietas, nietos











Siluetas realizadas con stencil por la Memoria, Verdad y Justicia

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