


A 50 años del golpe Morteros sigue ocultando sus victimas
Miguel Peiretti
Es una política del Estado municipal en la que coinciden radicales y peronistas el sostener el ocultamiento de las víctimas del terrorismo de Estado, ya que desde la recuperación de la democracia con la excepción de un recordatorio a los hermanos José «Pepe» Polti; Miguel «Frichu» Polti; en época de la intendencia de Horacio Pastore, nunca se recordó a Efraín Salatín, Víctor Crosetto; Eduardo Mac Lean, Daniel Benavidez, Realdo Gastaldi, Hilda Benavidez, Pastor Lencinas, Yimmi Mac Lean, Cavalli, Actis y Oscar Tolosa
Morteros fue una de las primeras poblaciones que la represión desde el Estado le arrancó a dos de sus hijos. Fue a principios de la década del setenta en la masacre de Trelew y en una ejecución en Córdoba. A partir de la dictadura cívica – militar- eclesiástica se sucedieron los muertos, desaparecidos, exiliados y presos paridos por esta ciudad que intenta borrar el pasado, ignorando su historia, ocultando a los militantes sociales. Ocurrió durante 50 años y se volvió a repetir este 24 de marzo en el acto organizado por el gobierno municipal al cumplirse 50 años de las más aberrantes prácticas de un estado opresor, sanguinario y asesino.
A 50 años del capítulo más infame de la cual de manera directa e indirecta todos los habitantes fuimos víctimas es inadmisible que no se busque en el encuentro con la verdad, en el ejercicio de la memoria la búsqueda del respeto integral de los Derechos Humanos, sobre todo para que la niñez, la adolescencia y la juventud de Morteros «Nunca más» tenga que vivir semejantes atrocidades.
Es plausible el trabajo desarrollado con las alumnas y alumnos de los establecimientos educacionales de la ciudad que presentaron excelentes creaciones con profundos contenidos alusivos a la memoria, la verdad y la justicia, pero los mismos evidencian el ocultamiento a las jóvenes generaciones de la historia local, ya que llamativamente no surge un solo mensaje en relación a las víctimas del terrorismo de Estado de Morteros, teniendo en cuenta que fueron alumnos y alumnas en el nivel primario y secundario.
El olvido a nuestras víctimas, es negar su existencia, como sociedad, más allá de las ideas y las ideologías merecemos desterrar el ocultamiento de nuestras victimas para que la muerte a manos de quienes debieran proteger la vida no se repita.
Buscar el olvido, no reivindicar la memoria viva local, negar los muertos, desaparecidos, exiliados y presos, como política de Estado sostenida desde 1983 hasta la actualidad, sea tal vez intentar esconder lo que hasta el momento nunca fue investigado sobre la historia de posibles complicidades locales de los acontecimientos de aquellos días en al que uno de los principales genocidas Luciano Benjamín Menéndez caminaba por nuestras calles.
Esperemos que los educadores en algún momento logren romper con el institucionalizado ocultamiento para que Morteros como se lo hace a lo largo y ancho del país, reconozca a sus militantes sociales víctimas del terrorismo de Estado y las nuevas generaciones puedan conocer la historia local.







María Pineda y Hugo Mendoza representan a Morteros en el nacional de asadores


Siluetas realizadas con stencil por la Memoria, Verdad y Justicia

La historia secreta de cómo se gestó el golpe del 24 de marzo de 1976


“Razón de vivir”: el homenaje a Víctor Heredia que lanzaron artistas argentinos

Rodolfo Walsh, a casi cinco décadas de su desaparición: «El silencio no es neutral»





