
La brutal agresión al dueño de un carro de comidas expuso la desprotección total que sufren los comerciantes locales frente a la nocturnidad. El debate de fondo pasan por el vacío en las políticas de contención juvenil, el consumo problemático sin freno y las consecuencias de una década de mirar para otro lado.







La imagen con el siguiente escrito recibimos de un lector: “Tirado en el canal que limpiaron hace unos meses de los eucaliptus 4500 mts al este por el ripio a Beiro no nos extinguimos de suerte”

















