


La horizontalidad de la Tierra: El vuelco filosófico de Rubén Tealdi para deconstruir el sesgo de la verticalidad
Miguel Peiretti
¿Qué pasa con el ser humano cuando el suelo conceptual sobre el que edifica su identidad se desplaza? La propuesta de Rubén Tealdi de girar el planisferio 90 grados trasciende por completo la cartografía o la geopolítica convencional. Es, en su núcleo más íntimo, un profundo tratado de deconstrucción filosófica. Su obra no busca corregir la técnica de los geógrafos, sino quebrar la metafísica del espacio: esa estructura invisible que nos hace creer que la distribución vertical del mundo —el Norte arriba, el Sur abajo— es una ley natural y no un relato de dominación tallado en nuestra mente.


La espacialidad como prisión del pensamiento
Desde la Antigüedad, la filosofía ha advertido que el ser humano no habita el espacio de forma neutra. Lo carga de símbolos. Como explicaba el existencialismo y la fenomenología del espacio, las nociones de "arriba" y "abajo" no son meras referencias matemáticas; son categorías morales, existenciales y místicas. Arriba se encuentra lo sagrado, lo divino, la razón, el progreso y la luz. Abajo habita lo profano, lo terrenal, el instinto, el subdesarrollo y la sombra.
El acierto filosófico de Tealdi radica en visibilizar cómo la cartografía eurocentrista, impuesta hace más de 500 años, se apropió de esa metáfora espacial para legitimar un ordenamiento ontológico. Al colocar a Europa y al Norte global en la cúspide del mapa, la cultura dominante logró que la superioridad pareciera un hecho físico de la gravedad. Estar "arriba" se transformó en sinónimo de ser más; estar "abajo", en una condena de inferioridad subconsciente. El Sur global, de este modo, no solo quedó empobrecido en términos económicos, sino subordinado en la escala del ser.
Del dominio vertical a la alteridad horizontal
Al rotar el mapa hacia una disposición lateral, Tealdi ejecuta un acto de emancipación intelectual que reverbera en las teorías contemporáneas de la alteridad. La mirada vertical es, por definición, la mirada del dominador que observa desde el panóptico o el pedestal. Es una perspectiva asimétrica que impide el reconocimiento genuino del otro.
Al horizontalizar el planeta, el autor introduce la filosofía de la vecindad. Los pueblos ya no están escalonados en una pirámide de progreso, sino dispuestos unos al lado de los otros, compartiendo el mismo horizonte ontológico. Esta mutación visual nos obliga a transitar de una psicología de la competencia y el sometimiento hacia una ética de la correspondencia. Si el mundo flota en un cosmos donde no existen el techo ni el suelo, el "arriba" y el "abajo" se revelan como ficciones lingüísticas. Al disolverlas, el mapa de Tealdi nos devuelve la verdad más simple del universo: la lateralidad de la existencia humana.
Un giro copernicano para el inconsciente
“Un nuevo desafío para la humanidad” funciona entonces como un espejo clínico para el inconsciente colectivo. Modificar el dibujo con el que fuimos alfabetizados desde niños implica desmantelar los sesgos cognitivos que normalizan la desigualdad. La obra de Tealdi se planta frente al pensamiento contemporáneo como un recordatorio urgente: para cambiar las estructuras materiales y las injusticias que desgarran a las sociedades, primero hay que resetear la gramática simbólica con la que ordenamos el mundo. Girar el mapa es, en última instancia, un acto de libertad metafísica para volver a pensarnos como iguales.
Biografia
Rubén Tealdi es un publicista, ilustrador y fotógrafo nacido en Brinkmann, Córdoba, cuya trayectoria combina el arte visual con la reflexión conceptual. Comenzó su camino de forma autodidacta a los seis años y en su juventud colaboró en la mítica revista de humor Hortensia.
A los 18 años se radicó en Rosario, Santa Fe, donde se desempeñó durante tres décadas como Director Creativo en agencias de publicidad. Como miembro de la Asociación de Ilustradores Argentinos, su talento alcanzó proyección internacional al ilustrar una película de animación francesa y aportar el arte de la novela estadounidense “Alle corde”.
Apasionado por la fotografía, publicó el fotolibro “TEA” antes de mudarse a Victoria, Entre Ríos, ciudad donde diversificó sus días con la actividad vitivinícola y presentó su muestra pictórica “Yo dibujo”.
En la actualidad, Tealdi recorre universidades y centros culturales del país difundiendo su obra ensayística “Un nuevo desafío para la humanidad”. A través de este proyecto —declarado de Interés Cultural— propone rotar el mapa global 90 grados para eliminar las jerarquías psicosociales entre el "arriba" y el "abajo", promoviendo una ética de igualdad y vecindad entre las naciones.

Están construyendo la manipulación del mundo recreado en acero para ser instalado con el eje Norte - Sur en horizontal, en un predio de Brinkmann




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