


Las chicas de Verónica
(APe).- -Somos las mujeres y las compañeras de nuestros maridos que ya están cansados de tanta lucha contra la patronal… y decidimos ante la inacción del sindicato y el gobierno hacer un grupo de whatsapp y a partir de allí surgieron los cortes de rutas y los acampes a las puertas de la fábrica– cuentan las chicas de Lehmann, una pequeña localidad del centro oeste santafesino, en donde la empresa Lácteos Verónica decidió paralizar la producción, adeudar tres meses de salario y el aguinaldo y, al mismo tiempo, invertir en constituir tres empresas que engrosarán los patrimonios personales de algunos de los integrantes de la familia Espiñeira, dueñas de la firma que tiene filiales en Totoras y Suardi, otras dos geografías santafesinas.
Entre las tres empresas hay 700 familias desesperadas que hoy no saben qué significa la palabra futuro. Que sienten miedo en relación al mañana, mientras no hay compromisos para mitigar semejante sufrimiento.
Pero allí están ellas, las chicas de Verónica, como a lo largo de la historia argentina de los últimos cincuenta años, una vez más son las mujeres que bancan una situación de saqueo, explotación y manoseo contra los trabajadores en estos tiempos en que la llamada ley de modernización laboral tiende a demoler el derecho laboral, ejemplo en el mundo desde hace setenta años.


Ellas juntan pesito por pesito para recorrer la inmensa geografía santafesina y reunirse con diputadas, diputados y autoridades del gobierno provincial a ver si de una buena vez se le exige a la familia propietaria a pagar lo que debe.
-No vamos a bajar los brazos – dicen y se emocionan ante la lucha de tanta gente que se va secando del lado de adentro ante tanta indiferencia.
Sus compañeros y maridos vienen cobrando en cuotas desde 2017 y en el último año comenzaron a hacer guardias en los lugares de trabajo entre ocho y nueve horas sin hacer nada, mirándose entre ellos, hablando de cualquier cosa hasta que la cabeza empieza a desmoronarse ante tanto desprecio institucionalizado y permitido.
-Queremos ayudarlos y ayudarnos. Porque nuestras hijas, nuestros hijos necesitan seguir educándose y vivir de la mejor manera posible que se le pueda dar desde una familia de trabajadores del interior santafesino – agregan “las chicas de Verónica”.
En este conflicto de casi un año, la empresa impuso reuniones a través del zoom y desde Buenos Aires, donde la Secretaría de Trabajo del gobierno de Javier Milei, hace poco y nada a favor de los 700 trabajadores de Verónica Lácteos, poniendo en práctica la indefensión casi total de los obreros y empleados.
Un muchacho que logró estudiar en la escuela secundaria en la planta de Clason, sur santafesino muy cerca de Totoras, pudo reconstruir la historia de la empresa en los últimos diez años y llegó a demostrar maniobras típicas de lavado de dinero mientras empezaba el vaciamiento de las tres plantas de producción.
La empresa pidió la reducción del personal en 210 puestos laborales a quienes se les pretende pagar la mitad de la indemnización y en seis cuotas. También solicitó autorización para dejar de lado el convenio colectivo de los trabajadores de la industria láctea, hecho que representaría una disminución del 40 por ciento en los salarios. Y la libertad de suspender cuando lo consideren necesario y no pagar aumentos acordados durante un año. En forma simultánea la empresa compra leche que luego deriva a otras empresas, maniobra que únicamente puede explicarse por su interés en vaciar la propia firma con motivos que solamente los dueños entienden pero que provocan una angustia permanente entre los trabajadores y sus familias. Ese pliego de condiciones esgrimidas en el proceso preventivo de crisis es un adelanto de una política de disciplinamiento laboral para el presente y el futuro y una especie de pauta de comportamiento para otras empresas no solamente de Santa Fe.
Lo cierto es que nadie le obligó presentar el balance 2025 y más allá que le rechazaron el procedimiento preventivo de crisis, la empresa lo lleva adelante con retiros voluntarios que promete pagar en cuotas y que ya cuenta con incumplimientos fatales para los trabajadores que lo aceptaron porque no aguantaban más tanto manoseo.
La empresa hace lo que quiere gracias a la indolencia de los gobiernos nacional y provincial, la curiosa pasividad del gremio y la desesperación de las 700 familias que habían convertido a Verónica Lácteos en una de las firmas más importantes del mercado lácteo nacional.
Pero más allá de las impunidades empresariales, ellas, “las chicas de Verónica”, seguirán dando pelea. Porque en la historia argentina de las últimas décadas la dignidad tiene cara y cuerpo de mujer.
Fuentes: Entrevistas con Florencia y Natalia, dos de las mujeres de Verónica, el miércoles 18 de marzo de 2026 en la ciudad de Santa Fe.




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