Tomar mate es el ritual diario por excelencia en nuestra región, un punto de encuentro y un compañero inseparable de jornadas laborales y charlas familiares. Sin embargo, un hábito sumamente común entre los materos podría estar poniendo en riesgo tanto la vida útil de sus recipientes como su propia salud digestiva: olvidar la yerba usada dentro del mate de un día para el otro.