


Día de la soberanía nacional: Embarcados en la entrega de la soberanía nacional
Miguel Peiretti


El 20 de noviembre de 1845 se produjo la batalla de la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, en la zona de San Pedro, un enfrentamiento entre la Confederación Argentina, comandada por Juan Manuel de Rosas, y una escuadra anglofrancesa los imperios más poderosos del momento que pretendían controlar la navegación de los ríos con la idea de invadir con sus productos a todas las economías regionales de las nacientes Naciones como la Argentina y Paraguay
Cinco meses después el 4 de junio de 1846 en Punta Quebracho, considerada por algunos actores como la batalla de la «segunda independencia», en lo que hoy se conoce como Puerto San Martín en la que nuestros patriotas le ganaron a las potencias imperialistas más poderosas del mundo como eran Gran Bretaña y Francia. Una demostración que cuando existe la decisión de no someterse se puede ganar, pero como tantos otros hechos de defensa de la Nación fueron exiliadas de la enseñanza de la historia.
A 180 años de aquella gran misión liberadora sobre el río Paraná, un gobierno Argentino pone en manos de otro imperio nuestras riquezas, producción y sobre todo nuestra soberanía con la privatización del dragado, balizamiento y peaje del río Paraná al que denominan ahora Hidrovía y sobre todo establecen que el Estado no tendrá ningún tipo de participación significando que nunca podremos saber qué y cuanto sale de los puertos argentinos.
Otra de las entregas concretadas por el gobierno de Milei es el control de tráfico del río Paraná al Cuartel General del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos renunciando al dominio soberano de la vía navegable, rompiendo con el mandato de libertad, dignidad y soberanía alcanzado por la resistencia de quienes lucharon en la denominada Vuelta de Obligado.
Este 20 de noviembre nos encuentra con un gobierno que se alinea con los objetivos centrales de Estados Unidos con firma de un marco para un acuerdo sobre comercio e inversión consolidando la política neocolonial que viene desarrollando con la entrega de las llaves del manejo de la economía del país, cediendo recursos estratégicos, sacrificando la industria nacional, renunciando al control de calidad, seguridad, salud y medio ambiente.
Así fue informado por la Casa Blanca en la que asegura al desglosar los principales ejes del acuerdo que lograron abrir la puerta para el avance estadounidense sobre sectores sensibles de nuestra economía, con consecuencias previsibles para la producción local, el empleo y la soberanía, donde además pasamos a ser el experimento de la ofensiva estratégica del gobierno de Trump para reconfigurar su dominio en América Latina, cerrando toda posibilidad de comerciar con otros países, pero dejando abierto a las corporaciones del imperio norteamericano.
Nos hacen creer que vamos camino hacia la libertad plena, cuando en concreto estamos siendo sometidos a decisiones foráneas en la que dejaremos de ser dueños de los producimos, con nuestro trabajo con el irremediable futuro de ser cada día más pobres con una democracia de baja intensidad. Como lo manifestó el periodista Carlos Pagni se trata de una «evidente mala praxis económica y política de Milei y su exótica troupe. Una simple transa para intercambiar Soberanía Nacional por Supervivencia de un gobierno circunstancial acechado por su infierno astral»
Al conmemorar el día de la soberanía nacional es necesario entender que es mucho más que la celebración de un hecho histórico de gran trascendencia para la vida del país como lo fue la «Vuelta de Obligado», sino que debe ser un día en la que reflexionemos y debatamos sobre la importancia de recuperar la soberanía del pensamiento nacional, porque soberanía significa no subordinarse a ninguna otra autoridad desde la defensa de la independencia política, económica y cultural para que el pueblo pueda contar con lo propio para una existencia con futuro y felicidad.
La heroicidad de quienes cruzaron las cadenas en el río Paraná y las baterías de artillería que atacaron a los barcos enemigos resistiendo a los intensos cañoneos del ataque anglo-francés, es la grandeza que debe iluminar nuestra alma para expresar nuestra dignidad por el amor a nuestros hijas e hijos, a nuestras nietas y nietos que decimos amar.
Al conmemorar este día debemos bregar por la recuperación del pensamiento nacional y no dejar ocupar nuestras cabezas por las demandas del exterior, impuestas por intereses económicos y políticos que nos llevan al individualismo y la falta de pensamiento crítico.
Por eso más que nunca es momento de preguntarnos hasta donde estamos dispuestos a resignar lo nuestro, hasta cuando seguiremos inmersos en el acervado individualismo sin importar lo que pueda ocurrir con nuestros hijos, nietos y futuras generaciones. Porque somos tan egoístas que estamos dispuestos a dejar a los que vienen el compromiso de vivir otra «Vuelta de Obligado» o «Punta Quebracho» para recuperar nuestra soberanía por la democratización de la felicidad.






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