


La cooperación es la herramienta que evitará el empobrecimiento de la región
Miguel Peiretti


La concentración que se vive por esta época en la lechería nacional aún no tiene gran incidencia en el área de la cuenca Morteros conformada por el noreste del departamento San Justo en la provincia de Córdoba, el departamento San Cristóbal y noroeste del departamento Castellanos de la provincia de Santa Fe y el departamento Rivadavia de la provincia de Santiago del Estero, considerada la más importante de Latinoamérica.
Si bien nuestra región sufrió el cierre de tambos en los últimos 40 años de la misma manera que ocurrió en el país como consecuencia de las políticas de concentración junto a la destrucción del sistema cooperativo primario de producción, los pocos datos existentes dan cuenta que se mantiene prácticamente la misma cantidad de unidades productivas que existían en el 2023.
Pero seguramente hacia adelante no seguirá de la misma manera al estar dando inicio a las instalaciones de mega tambos con la automatización de sistemas que permite la concentración de varios tambos en uno solo.
Esta transformación de la explotación lechera mediante la utilización de tecnología, permite aumentar la eficiencia, el bienestar animal y el desarrollo de procesos más sustentables desde el impacto ambiental, no ocurre lo mismo en la distribución económica que vienen produciendo en el proceso de la economía regional.
El cierre de un alto porcentaje de tambos en la época neoliberal de los noventa, las dificultades por las que atravesaron durante los 12 años del kirchnerismo y la gran cantidad de cierres que tuvieron lugar durante el macrismo en toda el área de la cuenca de nuestra área por un lado generó los denominados desocupados con recursos económicos al ser propietarios de la tierra que dejaron de trabajar activamente y el agravante para las familias que de manera directa e indirecta trabajaban en esas producciones que desaparecieron, con los consecuentes problemas sociales que se generaron desde aquellas épocas, agravados en estas por distintas condiciones.
Una investigación del Inta Rafaela además de indicar que la existencia del tambo sostiene la producción mixta tambo-ganadería-agricultura y mantiene el campo poblado, indica que una unidad productiva con 180 hectáreas demanda en promedio 5,1 personas trabajando de forma directa que se encargan de la alimentación de las vacas, la crianza, el ordeñe entre otras tareas
Pero además del trabajo directo genera otra cantidad similar en trabajos indirectos vinculados a los servicios profesionales de asesoramiento, la renovación y reparación de equipos de ordeñe y enfriamiento, tractores, desmalezadoras, palas frontales, mixer, carros forrajeros entre otros
Es síntesis por cada tambo que deja de operar para pasar sus vacas a engrosar un tambo concentrado desvincula de forma directa e indirecta entre 10 a 15 personas, en la que una parte de ellos no solo se queda sin trabajo, sin obra social, sino que además deja de tener un lugar donde vivir, obligándolo a trasladarse a la zona urbana acrecentando la problemática social.
El despoblamiento rural de los últimos años se lo puede observar en los establecimientos educacionales rurales de nivel primario donde muchos de ellos no llegan a un 10 % de la matricula que tenían hace 20 años.
La incidencia social del tambo en la vida urbana es significativa, por la cantidad de empleos que genera en el ámbito rural reduciendo los asentamientos en la ciudad de familias sin trabajo, pero además es un fuerte distribuidor económico al ser principal aportante del producto bruto de cada uno de los pueblos que conforman la cuenca lechera.
La contribución de los tambos a la estabilidad económica y social de las comunidades se demuestra cada vez que por razones climáticas o vinculadas a los precios se produce alguna caída, impactando de manera veloz en el movimiento comercial y de servicios.
A pesar de la significancia, de la importancia que la actividad tiene en la vida social y económica de la totalidad de los habitantes de toda la cuenca, no se entiende como desde la política, desde los gobiernos municipales no se hace nada para el sostenimiento de estas explotaciones
Si bien es verdad que la concentración productiva es la consecuencia de las políticas nacionales que se vienen desarrollando desde la década del setenta, no es menos cierto que la existencia de apatía por parte de la política de nuestra región hacia la actividad tambera, no existe protagonismo para discutir en la mesa grande definiciones en defensa de nuestra economía regional, tampoco existió en el tiempo acciones de concientización para el sostenimiento del movimiento cooperativo primario dejando que el individualismo venga arrasando.
Frente a esta concentración de la actividad productiva que disminuye cada vez más la fuerza distributiva con la consecuente proyección de una reducción de importancia en el desarrollo social, económico, cultural de toda el área, además de la falta de políticas públicas integrada entre todas las comunidades en defensa de la misma, tampoco se visualizan proyectos que apunten a establecer alternativas de generación de riquezas para las próximas décadas como parte de una condena hacia un empobrecimiento para la mayoría de los habitantes de esta región cordobesa, santafesina y santiagueña.














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