El ataque a Irán fue consensuado entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu, y un pequeño grupo de funcionarios estadounidenses. Detrás de ellos, estaba el poderoso lobby sionista y los intereses del complejo militar de Estados Unidos. Aún dentro del Partido Republicano y los organismos de Inteligencia del país hubo prevenciones y críticas. Doblegar a Irán, no iba a ser fácil.