Hace 101 años Carlos Gardel y José Razzano estuvieron en Morteros

El domingo 27 de septiembre de 1925, estuvo en Morteros Carlos Gardel y José Razzano, acontecimiento que con los años se transformaría en un hito de la memoria colectiva local. Fue Morteros el último show completo de Razzano
Locales28/09/2026Miguel PeirettiMiguel Peiretti

GardelEn el marco de una vertiginosa gira artística por el interior de las provincias de Santa Fe y Córdoba, el célebre dúo criollo arribó a la zona en automóviles particulares, acompañados por el empresario cinematográfico Pedro Doliani y sus icónicos guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri. La escala en Morteros se produjo antes de las actuaciones en San Francisco y Rafaela donde José Razzano en ambas ciudades practicamente ya no cantó por verse afectadas sus cuerdas vocales que hicieran que dejara de cantar.

Un hito en la historia del tango
Más allá del impacto cultural que significó para los vecinos de la época escuchar en vivo la voz del "Zorzal Criollo", este viaje cobró una relevancia histórica de carácter nacional. Según el testimonio de Francisco "Paco" Delzzoppo —quien integraba la comitiva de transporte— y las posteriores entrevistas del empresario Doliani, fue precisamente durante el trayecto de regreso tras la presentación en Morteros cuando José Razzano sufrió una afección en sus cuerdas vocales. Esta severa afonía marcaría, pocos días después, el final definitivo del legendario dúo Gardel-Razzano sobre los escenarios.

La hospitalidad morterense y la anécdota con Pío Cavalli
Dentro de las vivencias de esa jornada en suelo local, la memoria oral rescató un cálido encuentro comercial y artístico. Durante su estadía, Gardel fue invitado especialmente por Pío Cavalli, un conocido vecino y propietario de una confitería de la ciudad. En un gesto audaz y lleno de admiración, el propio comerciante morterense se animó a cantarle una canzonetta al máximo exponente del tango. El encuentro dejó una entrañable postal: el mismísimo "Zorzal Criollo" escuchó con atención y halagó públicamente las condiciones y la voz de Cavalli, sellando una de las anécdotas más humanas de su visita.

Los vacíos de la documentación oficial
A pesar de la certeza histórica del suceso y del arraigo de estas historias íntimas en la comunidad, el paso de Gardel por Morteros quedó registrado principalmente a través de la tradición oral y los testimonios de los protagonistas. Al día de hoy, no existen documentos de prensa de la época ni registros públicos que certifiquen con precisión técnica la sala o el teatro exacto donde se realizó la función. Con las décadas, la falta de archivos contemporáneos permitió que la memoria popular asimilara el hecho bajo el manto del mito, rescatando relatos como el de Cavalli para mantener vivos los rincones exactos que albergaron a Gardel en Morteros.

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