


Hoy no es un feliz día de los trabajadores
Miguel Peiretti
El Día del Trabajador se celebra el 1 de mayo en homenaje a los “Mártires de Chicago”, trabajadores ejecutados en Estados Unidos tras una huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 por la jornada laboral de ocho horas. Esta fecha conmemora sus luchas por mejores condiciones laborales. Es un día de reivindicación de las conquistas sociales y un homenaje a la lucha obrera.
Las condiciones laborales de la Argentina libertaria son similares a la época que llevaron a los mártires de Chicago a protestar, entre otras cosas por una menor carga horaria al tener que cumplir entre 12 y 14 horas al día con bajos salarios. En la actualidad para llegar a fin de mes en muchos casos superan las 14 horas por día de trabajo, mientras que el miedo a perderlo no fue superado por la promesa de la denominada Ley de modernización laboral que retrocede al siglo XXI y principios del XX
El sistema implantó en la extraña modernidad como regla el trabajar y trabajar sin respiro dando prioridad a la defensa de la producción para el enriquecimiento de unos pocos, quitándole posibilidades de vivir y disfrutar a las trabajadoras y a los trabajadores, ahogando cada vez más las posibilidades de subsistencia.


A pesar de las difíciles condiciones por la que atraviesan los trabajadores, con seguridad el deseo de “feliz día” aparece como parte de la ilusión de mejores tiempos por venir en algunos casos en menor medida por la firmeza de saber que es necesaria la lucha sostenida para no ser sometidos.
Las escenas del derrumbe que va dejando esté presente en la Argentina lo viven en nuestra región los trabajadores de la construcción, los trabajadores de la industria láctea Verónica, entre otros rubros, las y los más jóvenes que no logran espacios laborales formales quedando a merced de los mercaderes de la muerte son parte de la radiografía sin un camino posible hacia adelante.
Lo lamentable es que la profunda vulnerabilidad del modelo que acrecienta los niveles de explotación, como así también la profundización de la exclusión y la marginalidad que como resultado arroja la desintegración social es abordado por quienes tienen responsabilidades políticas como tampoco lo hizo lo sindical que más que construir espacios de lucha, establecieron poder a espaldas de los intereses de los trabajadores.
A 140 años del inicio de aquella lucha por obreros que trabajaban de sol a sol para llenar los bolsillos de patrones sedientos de riquezas que brindaban pésimas condiciones laborales, malos tratos y abusos, es necesario hilvanar redes solidarias para construir un movimiento colectivo para volver a celebrar con alegría el día del trabajador







El futuro del periodismo puede estar en juego












