


No puede ser naturalizado el riesgo de los caballos sueltos
Miguel Peiretti


Los caballos sueltos una postal cotidiana del paisaje urbano que recorren calles, ingresan a espacios verdes de viviendas que encierran un problema que no se sabe o no se quiere resolver
Los caballos sueltos representan un riesgo real para la seguridad vial. Basta imaginar una moto o un automóvil encontrándose de repente con un animal en plena calle, muchas veces en horarios nocturnos y con escasa iluminación. El desenlace, en esos casos, puede ser trágico.
A esto se suma el impacto sobre los espacios verdes con el consecuente deterioro, la destrucción de plantas, rotura de alcantarillas, deterioro de veredas cuando estas existen. Son situaciones que se repiten sin control que implican recursos de los vecinos que sufren las consecuencias deben destinar para reparar los daños
El problema de los caballos sueltos suma un dato tan concreto como preocupante que se originan en días de lluvia al liberarse las estacas mal clavadas o sistemas de sujeción precarios que ceden al ablandarse el piso conformando una peligrosa combinación al ser reducida la visibilidad por la lluvia en calles resbaladizas con caballos sin control que circulan a gran velocidad por el ruido que provoca la estaca que arrastran, un coctel que podemos agradecer que hasta el momento de provocaron accidentes de gravedad que podrían prevenirse con medidas básicas de responsabilidad.
Por otra parte forman pisaderos en cada lugar por los que transitan, agregando un problema más a las deterioradas calles de ripio y arenado. Estamos hablando de hecho negligentes evitables que no tienen excusas, corresponde reforzar las medidas de sujeción para no poner en riesgo a toda la comunidad
El eje del problema no está en los animales que sufren la falta de agua, espacios sin sombra quedando expuestos a ruidos que hacen que sufran situaciones de estrés, sino la dificultad a resolver es la cadena de irresponsabilidades que abarca a los propietarios que no garantizan el cuidado y resguardo adecuado, controles insuficientes y una falta de políticas sostenidas que aborden el problema de manera integral.
Es evidente que no alcanza con intervenciones esporádicas o respuestas ante denuncias puntuales. Se necesita una política sostenida, con controles periódicos, identificación de propietarios, aplicación de multas y, si es necesario, el secuestro de animales en infracción como parte indelegable de la función que debe cumplir tanto el Estado municipal a través de la Guardia Urbana Municipal y el provincial por intermedio de la policía.
Ordenar esta situación no es ir contra la identidad de una ciudad con raíces rurales y tradicionalista, sino que es avanzar hacia una convivencia más segura, más responsable y más respetuosa del espacio común.
Decidir para convivir
Frente a este escenario, es necesario avanzar con soluciones concretas y sostenidas no solo señalando a los culpables, sino asumiendo que la convivencia en el espacio público exige reglas claras y su cumplimiento efectivo.
La implementación de registros obligatorios de equinos con identificaciones visibles permitiría saber quiénes son los propietarios y asignar responsabilidades claras para el fortalecimiento de controles municipales.
Exigir métodos de sujeción seguros y adecuados que deben ser revisados. Secuestrar los animales cada vez que se encuentren sueltos y frente a la reincidencia dar intervención a los organismos correspondientes para el decomiso para ser reubicado o subastado y buscar la inhabilitación para la tenencia. Además de las sanciones económicas y el cobro de los daños generados
Sancionar no es castigar por castigar, sino que es establecer límites claros para proteger a la comunidad y garantizar el respeto por las normas. Sin consecuencias concretas, la regulación pierde fuerza y se convierte en letra muerta.
Cuando un problema en lugar de ser excepcional pasa a ser cotidiano, pasa a ser urgente, por lo tanto Morteros se enfrenta a la necesidad de tomar la decisión si naturaliza los caballos sueltos en la vía pública o asume con la seriedad que merece
Una sociedad que aspira a ser ordenada, segura y respetuosa de sus espacios comunes no puede permitirse convivir con riesgos evitables. La solución está al alcance, pero requiere decisión, compromiso y una acción coordinada entre autoridades y vecinos para ser una ciudad fuerte.








El fin de la rigurosidad: De las plumas de Mayo al algoritmo de las redes



Se les cayó la mentira: el fallo que arrinconó a Prevención Salud por dejar desamparado a un nene de 6 años

La despedida a una leyenda: "Tati" Turelli fue el gran homenajeado en la noche de Tiro Federal

Contrabandista de nuestra región en la mira por tráfico ilegal de tirzepatida

¡Freyre se viste de Rally! Horarios, cortes y zonas claves para ver el rugido de los motores este domingo

ÚLTIMO MOMENTO: Cayó en San Guillermo un prófugo por abuso sexual buscado por la Justicia de Morteros






