Los tiros fueron impulsados por una comunidad digital que glorifica las masacres escolares

True Crime Community, (TCC); movimiento «Incel» (celibato involuntario) y agrupación terrorista «764» desconocidos en nuestra región hasta el hecho acontecido en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal en que le costara la vida a Ian Cabrera
Regionales17/04/2026Miguel PeirettiMiguel Peiretti

SC1«Odian a las mujeres y a quienes tienen relaciones felices. Su nivel de odio puede derivar en masacres», señaló el responsable de la Unidad de Investigaciones Antiterroristas, Guillermo Díaz explicando el perfil de los adolescentes implicados. 
Los incels son un grupo de hombres jóvenes descontentos que se reúnen en línea y se identifican como «célibes involuntarios». Estos hombres desean tener una relación romántica, pero, debido a diversos factores, no han podido establecerla. Los incels surgieron a finales de la década de 1990 como un grupo en línea de «corazones solitarios» donde las personas con dificultades para encontrar pareja compartían sus experiencias y recibían apoyo y recomendaciones.
El concepto tomó relevancia debido al ataque en la escuela Mariano Moreno en San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años atacó a balazos, hirió a dos alumnos y mató a Ian Cabrera de 13 años.
El responsable de la Unidad de Investigaciones Antiterroristas, Guillermo Díaz sentenció: «Odian a las mujeres y a quienes tienen relaciones felices. Su nivel de odio puede derivar en masacres», en referencia al perfil de los imputados ya que los jóvenes investigados también presentaban vínculos con otras corrientes digitales como los llamados «incels» (célibes involuntarios) y grupos catalogados como de riesgo por organismos internacionales. «Se trata de entornos virtuales que pueden derivar en conductas extremas y requieren un abordaje específico desde el Estado y la sociedad», concluyó.
La Policía Federal y la Justicia de Santa Fe detectaron que el tirador y su cómplice formaban parte de comunidades que glorifican masacres escolares y promueven el odio. En los allanamientos realizados secuestraron dispositivos electrónicos y simbología vinculada a estas ideologías extremistas. En una de las viviendas allanadas habrían encontrado una remera similar a la que utilizaba uno de los jóvenes que produjo la matanza en Columbine, Colorado, EEUU, el 20 de abril de 1999, con el resultado de doce estudiantes y un profesor asesinados.
Díaz detalló que la investigación se inició a partir del análisis de redes sociales y derivó en allanamientos, peritajes digitales y la reconstrucción del hecho en el ámbito escolar. A partir del análisis forense del teléfono del agresor, se identificó la vinculación con otro menor, lo que permitió avanzar en nuevas medidas judiciales.
El funcionario explicó que la comunidad TCC es «transnacional, multifacética y descentralizada» y que sus integrantes -en su mayoría adolescentes- comparten contenidos en foros y plataformas cerradas, donde glorifican a perpetradores de masacres y, en algunos casos, planifican ataques.
Se trata de una subcultura digital que potenció el tiroteo en San Cristóbal, que reúne a adolescentes de entre 13 y 19 años. El hecho generó amenazas en Sunchales y Rafaela, mensajes que dieron vuelta por Arrufó, lo que no significa que se traten de integrantes de esto mundo de violencia digital, pero que produjo algún tipo de contagio, lo que debe hacer que se enciendan las alertas para conocer de qué se trata para prevenir

Investigación

El fiscal que tiene a su cargo la investigación de la causa indicó que existen una serie de conversaciones presuntamente realizadas por el tirador y otro grupo de jóvenes en la plataforma Discord, donde se hacía referencia a otras masacres en distintas escuelas de Estados Unidos y Serbia.
«Nosotros ya tenemos hoy información muy contundente sobre la manera en que se venían dando estas comunicaciones, estas relaciones con otras personas. Obviamente no tenemos al día de hoy la posibilidad de determinarla, justamente porque es una forma de comunicarse en redes mucho más compleja de lo que nosotros creemos, con mecanismos de ocultamiento de identidades y demás. En sí, en comunidades de redes muy cerradas también», explicó el fiscal.
El peritaje reveló que los involucrados forman parte de una subcultura digital transnacional denominada TCC (True Crime Community), una comunidad que tiene sus orígenes en la masacre de la escuela secundaria de Columbine (1999) y se caracteriza por la fascinación y glorificación de tiradores seriales.
«No estamos ante una estructura física, sino ante una organización digital multifacética y descentralizada», explicó el funcionario. El proceso de radicalización de estos jóvenes, que suelen tener entre 13 y 19 años, cumple cuatro etapas críticas:
Investigación: Fascinación por crímenes reales y tiradores héroes.
Glorificación: Comparten material y rinden culto a los perpetradores en foros abiertos.
Grupos cerrados: Migran a plataformas como Discord o Telegram para interactuar en núcleos restringidos.
Planificación: La etapa más peligrosa, donde buscan emular a sus «héroes» mediante ataques reales.
Además de la TCC, los investigadores detectaron indicadores de pertenencia al movimiento «Incel» (celibato involuntario), y Díaz habló de la agrupación «764», una organización digital considerada terrorista por el FBI en Estados Unidos. «Esta red capta a menores con tendencias suicidas y los alienta a cometer actos violentos», concluyó. 

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