


La libertad bajo llave: el "café" amargo de La Libertad Avanza y el radicalismo libertario en Morteros
Miguel Peiretti
En nuestra ciudad, los organizadores locales del oficialismo nacional, secundados por sectores del radicalismo libertario que suelen llenarse la boca hablando de republicanismo e institucionalidad, decidieron aplicar el manual del oscurantismo. En un acto de abierta discriminación, impidieron el ingreso de la mayoría de la prensa local y regional al encuentro barriendo de un plumazo el derecho constitucional a la información y a la libre expresión, evidenciando de manera flagrante que los periodistas no son considerados ciudadanos, vecinos aptos para participar de sus debates.


Preguntas incómodas y el final abrupto
El destrato hacia los trabajadores de los medios tuvo su punto álgido durante el breve contacto que los legisladores mantuvieron con algunos cronistas. Lejos de brindar una conferencia de prensa abierta, democrática y transparente, Bornoroni y sus asesores diseñaron un esquema a medida. Mientras las consultas de los cronistas giraban en torno a temáticas dóciles y previsibles, la rueda de prensa transcurrió con total normalidad.
Sin embargo, el decorado republicano se desmoronó rápidamente cuando surgieron las primeras preguntas comprometidas. Ante el primer indicio de interpelación real, optaron por cortar la rueda de prensa.
El reflejo del discurso de odio nacional
Esta hostilidad hacia la prensa no es un hecho aislado ni un error de logística; es el reflejo directo y militante de los lineamientos discursivos que bajan desde la Casa Rosada. No se puede disociar la censura a los vecinos que trabajan en los medios de prensa y comunicacion a las sistemáticas descalificaciones de Javier Milei, quien de manera constante utiliza los atriles públicos para tildar a los periodistas como "mierdas humanas", "basuras" o "soretes". Los dirigentes de San Justo solo ejecutan en el territorio el desprecio a la labor periodística que su líder profesa a nivel nacional.
Entendemos que este ataque a la labor periodística no busca otra cosa que blindar las políticas de ajuste y entrega del patrimonio público. Saben perfectamente que no resisten un debate abierto ni preguntas incómodas frente a los trabajadores del micrófono. Al cerrarles la puerta a los medios y censurar las repreguntas, los libertarios y sus socios radicales intentan evitar que la comunidad conozca el impacto real de las medidas de miseria programada que defienden en el Congreso.
Una falsa libertad sin pluralismo
El episodio de Morteros rompe el relato oficialista y deja una certeza alarmante en la región: la libertad que pregonan Bornoroni y el bloque de La Libertad Avanza es una mercancía exclusiva para los grandes capitales y los monopolios, nunca para el pueblo ni para quienes tienen la tarea de informar. Cuando la prensa es amordazada o filtrada selectivamente para que solo aplaudan los convencidos, la democracia se vacía de contenido.
El silencio que intentaron imponer en el "Café con Vecinos" debe ponernos en alerta porque no hay libertad posible sin pluralismo, y no hay república válida cuando los dirigentes políticos no escuchan a todas las voces de los vecinos que pretenden conocer lo que piensa sobre cada uno de los temas que a cada uno de le preocupa









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