


Santiago del Estero releva parajes pero los bañados del Dulce siguen olvidados
Miguel Peiretti
Funcionarios que no tienen en cuenta a los parajes ubicados sobre los bañados del río Dulce


Chilca Juliana, La Paliza, Sabagasta, El Candelario y Juanillo, son atendidas preventivamente por el gobierno santiagueño a través de la identificación y caracterización completa de los sectores involucrados. El objetivo central no es únicamente analizar el comportamiento del agua, sino estudiar las consecuencias sociales, productivas, sanitarias y viales que una inundación puede provocar en poblaciones alejadas de los principales centros urbanos.
Prevenir antes de que llegue la emergencia para algunos
La iniciativa busca cambiar una lógica habitual en situaciones de desastre y comenzar a actuar antes de que el problema alcance su punto crítico. Los especialistas trabajan en la elaboración de diagnósticos que permitan identificar familias vulnerables, establecimientos productivos, caminos estratégicos, centros de salud, escuelas y otros puntos que podrían verse afectados ante lluvias extraordinarias.
El drama olvidado en los bañados del río dulce
A pesar de estos anuncios y estudios enfocados en el mediano plazo, la realidad inmediata muestra severas contradicciones en el territorio provincial. Unos 100 kilómetros más hacia el sur de las localidades relevadas, en la zona de El Huaico, Los Porongos entre otros parajes, los pobladores sufren las consecuencias del agua de manera ininterrumpida desde el inicio de este año.
Los habitantes de la región de los bañados del río dulce padecen un escenario crítico de anegamientos constantes que afecta sus actividades cotidianas, el tránsito y la subsistencia productiva. Sin embargo, los vecinos denuncian que hasta el momento no se ejecutan las obras de infraestructura necesarias para aliviar la delicada situación que atraviesan, quedando al margen de las prioridades de asistencia estructural pese a la inminencia de un nuevo ciclo climático adverso.
Los caminos rurales, una pieza fundamental
Uno de los principales problemas que se presenta durante las inundaciones es el aislamiento. En amplias zonas rurales de Santiago del Estero, el acceso a centros urbanos depende de caminos de tierra que pueden quedar rápidamente inutilizados después de lluvias intensas. Al respecto, el ingeniero Facundo Moya remarcó la importancia de conservar transitables esos corredores logísticos.
La cuestión no es menor debido a que un camino anegado puede impedir el ingreso de ambulancias, dificultar la llegada de alimentos y medicamentos, suspender el transporte escolar y afectar de manera directa la comercialización de la producción agropecuaria. Para los pequeños productores de la región, quedar aislados durante varios días también puede significar pérdidas económicas sumamente importantes.
A pesar del discurso la realidad demuestra que la ruta provincial 15, denominado “Camino Alto” sigue a la espera de las obras necesarias para que los habitantes puedan precisamente acceder a todos los servicios que los funcionarios manifiestan pero no transforman en hechos dejando a la deriva a quienes habitan ese sector de la geografía santiagueña
Riesgos para la producción y la salud
El agua acumulada genera consecuencias inmediatas sobre la actividad ganadera. Campos inundados, animales aislados y severas dificultades para acceder a alimento o agua segura forman parte de los escenarios que deben ser contemplados por los equipos técnicos. El veterinario Martín Kühn advirtió además sobre la aparición de enfermedades y riesgos sanitarios que pueden incrementarse después de una inundación.
La convivencia forzada entre animales, agua estancada y población rural obliga a extremar medidas de prevención para evitar enfermedades zoonóticas. Esto implica que los planes de contingencia no deben limitarse únicamente al accionar de Defensa Civil, sino que requieren la participación coordinada de las áreas de Salud, Producción, Vialidad, los municipios, las comisiones municipales y las organizaciones comunitarias.
Una problemática que atraviesa al interior santiagueño
Zona que es estudiada
Las inundaciones han representado históricamente uno de los mayores desafíos para distintas regiones de Santiago del Estero. Los desbordes de ríos, las lluvias extraordinarias y la acumulación de agua en zonas bajas han afectado en diferentes oportunidades a comunidades, productores y caminos rurales. Por eso, el valor de este nuevo trabajo estará directamente relacionado con la capacidad de transformar el diagnóstico en acciones concretas. Será fundamental conocer si existen obras de canalización previstas, mantenimiento de alcantarillas, limpieza de desagües, reparación de caminos o puntos de evacuación establecidos.
La prevención puede reducir notablemente el impacto de un fenómeno climático. Una comunidad que sabe cómo actuar, dónde evacuar, cuáles son sus rutas seguras y qué organismo debe intervenir cuenta con herramientas que pueden resultar decisivas en una emergencia. Pero esa planificación necesita infraestructura. Los caminos deben mantenerse transitables, los sistemas de drenaje tienen que funcionar y los servicios esenciales deben contar con protocolos claros. Para el interior santiagueño, la discusión no se limita entonces al clima, sino que se relaciona con infraestructura, desarrollo territorial y calidad de vida.
Lo que falta conocer
Uno de los principales datos pendientes es la identificación definitiva de las ocho comunidades incluidas en el estudio y la determinación de si se incluirán finalmente las zonas críticas del sur que hoy se encuentran desprotegidas. También será importante determinar cuáles son las obras prioritarias detectadas por los especialistas y qué presupuesto será necesario para ejecutarlas. Otro punto de gran relevancia será establecer si el plan incluye protocolos específicos para productores agropecuarios y familias que viven en zonas de difícil acceso.
La experiencia demuestra que cuando el agua llega, los tiempos de respuesta se acortan rápidamente. Por eso, el verdadero valor de esta estrategia dependerá de cuánto pueda avanzarse antes de que comiencen los eventos climáticos de mayor intensidad. Santiago del Estero tiene ahora la oportunidad de transformar la experiencia acumulada durante años de emergencias hídricas en políticas de prevención. El desafío será que el diagnóstico no quede solamente en los informes, sino que se traduzca en caminos seguros, comunidades preparadas y respuestas rápidas cuando el agua vuelva a poner a prueba al interior provincial.




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