Estándares internacionales: ¿Cómo debe ser un reductor de velocidad correcto?
La ingeniería vial moderna y los manuales de seguridad urbana establecen que los reductores de velocidad no deben ser obstáculos destructivos, sino dispositivos geométricos que permitan mantener una velocidad constante y fluida dentro de los límites legales.
La alternativa estándar recomendada internacionalmente es la meseta trapezoidal, cuyas medidas e indicaciones técnicas obligatorias son:
- ■ Altura máxima: 10 centímetros (alineada exactamente al nivel de la vereda).
- ■ Rampas de acceso: Entre 1 y 1,5 metros de longitud, con una pendiente suave que no supere el 10% de inclinación para evitar el impacto brusco en el paragolpes.
- ■ Plataforma central plana: Un mínimo de 4 metros de desarrollo horizontal. Esta distancia garantiza que ambos ejes de un automóvil estándar queden elevados al mismo tiempo, eliminando el "efecto salto".
- ■ Velocidad de diseño: Su geometría está calculada para permitir el paso fluido a una velocidad constante de entre 30 y 40 km/h sin comprometer la mecánica del vehículo.
- ■ Señalización obligatoria: Pintura vial reflectante en patrón de cebrado (amarillo y negro o blanco) sobre las rampas y cartelería vertical de advertencia instalada 30 metros antes del dispositivo.







Los reductores de velocidad que vienen invadiendo las calles de Morteros, además de violar las normas vigentes, provocan fatiga en el material de los vehículos, generan riesgos de accidentes y, por sobre todas las cosas, ponen en evidencia la incapacidad de las autoridades para controlar el cumplimiento de las velocidades permitidas. Expertos en seguridad vial y en medicina del tránsito advierten sobre los daños en las calles y para la salud de quienes se trasladan en los vehículos.













