


Al campo no le va bien con Milei

En los últimos días se conoció la situación de la acopiadora Huergo Cereales, ubicada en Chivilcoy, que acumula 738 cheques rechazados y que tiene una deuda financiera de 6000 millones. Esta empresa se suma a las ya conocidas caídas de grandes empresas del agronegocio como Los Grobbo, Agrofina, Surco, Bioceres, etc, que han dejado un tendal de deudores dolientes entre los que se cuentan productores, contratistas, transportistas, vendedores de combustible, casas de repuestos, trabajadores y municipios.
Huergo Cereales es una empresa de mucha referencia en la zona agrícola, que trabajó normalmente hasta fines del año pasado, acopiando y vendiendo cereales de la cosecha fina (trigo, cebada, avena). Cuando se terminó la cosecha y la entrega de los productores, los camiones de la empresa y otros contratados siguieron transportando el cereal a los puertos hasta vaciar la planta. El problema empezó a aparecer después, cuando cientos de cheques fueron rechazados y se conoció la noticia que los trabajadores venían reclamando sueldos atrasados, y en enero no les pagaron nada.
Lo ocurrido con Huergo Cereales, cuyos directivos evidentemente planificaron la salida del negocio y se van con dinero, es muy parecido a otras quiebras de grandes “unicornios” de los agronegocios, ocurridas en los últimos dos años. Más allá del cuestionamiento a la honestidad de estos empresarios, parece pertinente preguntarse: ¿por qué se van de negocios tan rentables como se supone que es la producción agrícola?
Un estudio reciente de la Fundación Mediterránea, publicado por “Bichos de Campo”, analiza los precios internos pagados el año pasado a los productores de los principales granos (soja, maíz y trigo), de hacienda vacuna (novillito, terneros), de hacienda porcina (capón tipificado) y de leche. En ese trabajo, el economista Franco Artusso advierte que : “El año 2025 estuvo marcado por una evolución heterogénea de los precios en el agro. Mientras algunas cadenas encontraron sostén en la demanda externa o en mejoras de productividad, otras quedaron más expuestas a un mercado interno débil y a una dinámica de costos desfavorable”. Cuando se analiza sector por sector, se concluye que los únicos productores que mejoraron su rentabilidad fueron los productores ganaderos. Por el contrario, los números del resto de los productores, presentan quebrantos. Según la Fundación Mediterránea “aparecen en rojo, tanto contra el año pasado como contra el promedio de las últimas dos décadas”. “Los granos cayeron entre 3% y 18% interanual y se ubicaron entre 10% y 22% por debajo de su promedio histórico (con el trigo como el que peor compara, seguido por la soja y, en menor medida, por el maíz). La leche cruda retrocedió 14% interanual y quedó 7% por debajo de su promedio histórico. En el caso del capón tipificado, cayó 2% interanual y se ubicó casi 20% por debajo de su promedio“.
Palabras más, palabras menos, todas las producciones que dependen exclusivamente del mercado interno padecen la caída del consumo. Quienes pueden exportar se salvan vendiendo afuera. El caso más representativo es el de la carne vacuna, que ha dejado de ser una mercadería de consumo popular por su alto precio. Las exportaciones a China, la Unión Europea, y una pequeña cuota que se va a estados Unidos, permiten mantener números favorables, salvo para los frigoríficos consumeros (que faenan para el mercado interno). En estos últimos también hay quebrantos (Frigorífico Euro; Frigorífico Anselmo; Frigorífico Pico, creador de las hamburguesas Paty; etc).
La producción agrícola esta aún más complicada, porque se suma la crisis del modelo agroindustrial: aumento de los costos en fertilizantes y herbicidas, empobrecimiento de los suelos, bajos precios internacionales de los granos y el cambio climático. Los productores en los últimos años han venido padeciendo sequías o inundaciones prolongados y olas extremas de frío o calor, por lo que las campañas 2022 y 2023 fueron muy desfavorables y la de 2024 fue regular. El hecho que, con una campaña con buenas condiciones climáticas como la de 2025, los números sigan dando en rojo, anticipa un panorama muy negativo, cuyas primeras consecuencias se advierten en el aumento de la morosidad financiera y en la caída de pooles de siembra como Los Grobbo.
El país que nos cuenta Milei es de fantasía. El cheque que le da a la sociedad argentina, no tiene fondos. Algunos solo van a despertar cuando les vuelvan rechazados.










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