Rafaela: Manifestantes denunciaron las escandalosas maniobras de los dueños de Verónica

La masiva movilización de los trabajadores de Lácteos Verónica frente a los Tribunales de Rafaela desnudó una trama de impunidad corporativa que excede largamente una simple crisis financiera. 
Regionales18/06/2026Miguel PeirettiMiguel Peiretti

protesta-trabajadores-veronciaLa parálisis total de las plantas fabriles de Suardi, Lehmann, Totoras y Clason no es consecuencia de la macroeconomía, sino el resultado directo de un plan deliberado de vaciamiento sistemático y lock-out patronal clandestino ejecutado por la familia Espiñeira, propietaria de la histórica firma láctea. 
La marcha fue impulsada y conformada exclusivamente por las bases obreras y delegados sindicales; los productores tamberos damnificados por las deudas millonarias de la empresa no participaron de la acción callejera 
Las denuncias penales radicadas ante la Fiscalía santafesina exponen maniobras de una crueldad empresarial inédita para la cuenca lechera
Mientras las fábricas se encuentran en perfectas condiciones técnicas para operar, la patronal cortó de forma unilateral el pago a más de 150 tamberos proveedores para forzar el desabastecimiento de materia prima. La maniobra más grave denunciada por las bases radica en los campos propios de la familia directiva ubicados en las inmediaciones de Totoras: en lugar de procesar la producción propia en sus plantas para cumplir con las deudas obreras, desvían diariamente unos 30.000 litros de leche hacia otra industria competidora, estrangulando de forma intencional la actividad de sus operarios.
El impacto humano de esta ingeniería del fraude quedó plasmado en las escalinatas judiciales. Domingo Possetto, Secretario General de Atilra Rafaela, fue categórico ante los medios: "Los trabajadores están pagando las consecuencias de decisiones empresariales que los dejaron sin salario y sin respuestas. Los Espiñeira son esto que se está viendo hoy: no les importa la situación de los trabajadores". El drama sociolaboral es desesperante, ya que las 700 familias afectadas acumulan seis meses consecutivos sin percibir haberes ni aguinaldos, subsistiendo a base de changas y auxilio comunitario, mientras la firma les retiene de forma indebida los aportes de la obra social. 
Un operario con 28 años de antigüedad resumió el quiebre emocional en el lugar: "Nunca pensé vivir algo así. Esto te mata psicológica, económica y familiarmente".
La paciencia de los trabajadores llegó a su límite frente a un pasivo empresarial que supera los 14.000 millones de pesos y un récord de 3.887 cheques rechazados sin fondos. La conducción de Verónica también rompió de forma unilateral el esquema de "fasón" que el Ministerio de Trabajo había autorizado en Lehmann para secar leche de terceros y garantizar el sustento obrero. 
Ángel Villarroel, trabajador y vocero de la protesta, lanzó una dura advertencia sobre el futuro inmediato del conflicto: "Nos han abandonado. Queremos que la Justicia se acople a esta situación para acortar los plazos. Nosotros no queremos tomar medidas extremas, pero si nadie nos escucha vamos a terminar bloqueando los tambos". De no mediar respuestas la próxima semana, Atilra profundizará las medidas de fuerza mediante el bloqueo directo de los establecimientos agropecuarios particulares de la familia propietaria

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